En realidad este costado, a diferencia del financiero y el monetario, es el que más entusiasma al equipo económico para mostrar ante los enviados de Anoop Singh. El aumento de la recaudación por motivos por ahora lejanos a cualquier reactivación económica está mostrando la Argentina, cruzado con el compromiso concreto de no aumentar el gasto público nacional y la firma de las provincias del acuerdo para reducir el déficit regional; es quizá la mejor carpeta de todas las que Thornton podrá analizar en las cuatro semanas mínimas en las que estará en Buenos Aires.
Lo primero que Lavagna y Sarghini le explicará al FMI, es que el gobierno estima que la recaudación impositiva continuará dándole satisfacciones al gobierno hasta fin de 2002 y que el aumento de 2,9% de mayo pasado no fue un espejismo. Con esto se presentarían cifras por las cuales para todo el año habría un superávit primario de 2.933 millones de pesos, tal como lo que figura en el presupuesto. Lógicamente el dato aparece antes de pagar cualquier tipo de deuda externa privada luego de la declaración pública de default.
En realidad para lograr esta meta el gobierno cuenta con la ayuda del alza de la inflación y sus consecuencias en el IVA, las retenciones a las exportaciones, las cuotas de la moratoria impositiva y la buena performance del impuesto al cheque; lo que le garantizaría cumplir con el mínimo de recaudación presupuestada de 39.384,5 millones de pesos para todo 2002. Esta meta implica un promedio de 3.282 millones de pesos mensuales, lo que a esta altura parecería fácil de conseguir. Inclusive dentro de Hacienda y de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) se esperanzan en que los ingresos promedio lleguen a fin de año a los 3.500 millones de pesos mensuales.
Dejá tu comentario