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El convenio para la emisión lo firmarán el Gobierno de la Ciudad, la Federación de Comercio de Buenos Aires y el Banco Ciudad Buenos Aires. La operatoria consistirá en que comercios adheridos a FECOBA y distintas cámaras estén dispuestos a brindar el servicio. El cliente solicita en el comercio la tarjeta, luego el banco califica la solicitud.
Una vez otorgado el plástico, el usuario puede comprar sin disponer de dinero ni cuenta bancaria, ya que no funciona ni como tarjeta de crédito ni de débito. A principios de mes le llegará al cliente el resumen de sus gastos que emitirá el Banco Ciudad. La entidad, una vez que el cliente paga el resumen, descontará Ingresos Brutos y depositará el dinero en la cuenta que debe tener el comerciante. Como no es una tarjeta de crédito, los gastos y descuentos serán menores, y se estudia la creación de un seguro en caso de incobrables.
Tanto la Secretaría de Desarrollo Económico, a cargo de Eduardo Hecker, como el Banco Ciudad y FECOBA están de acuerdo en lanzar el producto, sin embargo, requieren un crédito, que conversan con organismos internacionales, para que financie 50% de la puesta en marcha del sistema. El resto lo pondrá el Gobierno de la Ciudad en oficinas y personal.
La idea de la «Tarjeta de la Ciudad» es favorecer al comerciante minorista, ya que quedarían fuera los locales de grandes superficies, como supermercados.
En el proyecto original se contemplaba la creación de un ente especial que controle y administre el sistema, pero podría hacerlo el propio Banco Ciudad que, al no estar otorgando créditos, dispone de capacidad ociosa para efectuar verificaciones y otras tareas.
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