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Los precios al consumo acumulan así alzas del 5,14 por ciento en lo que va de 2004 y del 7,18 por ciento en los últimos doce meses, según un boletín divulgado por el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE).
El índice acumulado hasta agosto ya está próximo al 5,5 por ciento que el Gobierno se impuso como meta para este año, aunque ese objetivo se trazó con un margen de oscilación de 2,5 puntos porcentuales.
El Gobierno y el mercado prevén que la inflación cerrará este año en un 7,3 por ciento, dos puntos porcentuales menos que el año pasado.
Pese a que el aumento de los precios aún está por encima de las expectativas, la inflación en agosto fue inferior al 0,91 medido en julio de este año, que fue la mayor tasa para un mes desde abril de 2003 (0,97 por ciento).
Los inversores temen que, como la inflación continúa en niveles elevados, el Banco Central subirá la tasa básica de intereses en la reunión que tendrá la próxima semana, en un intento por evitar mayores presiones sobre los precios.
El principal factor inflacionario en agosto fue el reajuste de los precios del alcohol usado como combustible (11,49 por ciento), a consecuencia del aumento de las cotizaciones de la caña de azúcar.
El aumento del alcohol fue responsable de 0,10 puntos porcentuales del índice de inflación de agosto.
La apreciación de la caña también elevó los precios del azúcar refinado (14,67 por ciento) y del azúcar cristal (5,42 por ciento) y se reflejó en el aumento del 0,85 por ciento registrado en los precios de los alimentos en agosto.
El índice de inflación medido por el IBGE, utilizado para definir las metas del Gobierno, registra el aumento del costo de la vida en once de las mayores ciudades de Brasil para familias que ganan entre el equivalente a unos 87 dólares y unos 3.467 dólares mensuales.
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