«El gobierno debería generar condiciones más interesantes para exportar. Todavía estoy esperando que me devuelvan los reintegros a la exportación desde hace tres años». Lo pide Jessica Trosman, diseñadora de ropa de lujo que ya vende en Francia, Japón y China. Aun así, la empresaria asegura que por no contar con acuerdos arancelarios, las ventas al exterior se hacen difíciles. A continuación lo más saliente del diálogo:
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Periodista: ¿Cuáles son sus proyecciones para el año que viene?
Jessica Trosman: En 2008 la idea es dar fuerza a nuestra línea de jeans y abrir un nuevo local en marzo, pero principalmente seguir con la exportación. Vamos dos veces al año a París a presentar la colección en un showroom de venta de marcas de lujo desde hace cuatro años. Le vendemos a todo el mundo, a locales multimarca o distribuidores. El más importante que tenemos está en Japón, y además de venderla, fabrica la ropa allá.
P.: ¿Conviene más fabricar en Japón que importar desde la Argentina?
J.T.: Sí, porque allá tienen muchas fábricas y la empresa que nos compra opera 18 locales. Para mí también es bueno porque como no conseguimos a veces buenas telas acá, me doy el lujo de usar telas japonesas y vender al mundo con mi marca esas prendas. No es lo que más me conviene en cuanto a ganancia pero abre mercados porque llegan a un segmento realmente de primera.
P.: ¿En algún otro país tienen negocios similares?
J.T.: Estamos por cerrar un acuerdo en China porque ya estamos vendiendo muy bien ahí. El tema de exportar es difícil: hay que competir con telas francesas y confecciones europeas. Acá no tenemos ese nivel pero en China y Japón sí.
P.: ¿En Oriente venden a los mismos precios que en la Argentina?
J.T.: No. Los precios allá se rigen por el mercado europeo. Acá no se puede vender esa ropa porque saldría una fortuna.
P.: ¿Cuál es el porcentaje de sus ventas en el exterior?
J.T.: Treinta por ciento. A pesar de que me interesa mucho salir del país con mis productos, es una tarea muy compleja. Todavía estoy esperando que me paguen los reintegros por exportaciones que hice en los últimos tres años. Los aranceles aduaneros no me favorecen; siempre estamos en desventaja contra los extranjeros. Los convenios arancelarios que hay entre Japón, EE.UU. y Europa son geniales. Nosotros no tenemos ninguno. Encima estamos lejos de todo y los fletes salen carísimo. Por eso la Argentina no exporta valor agregado y sí soja. Creo que el gobierno debería generar condiciones más interesantes para exportar. Además no nos confundamos, es genial vender ropa que diga «Made in France». En cambio a nadie le importa que una prenda diga «Made in Argentina».
P.: ¿No hay cosas emblemáticas argentinas,como el cuero?
J.T.: El mejor cuero es el italiano, no el argentino. Yo uso cuero importado para fabricar acá. Eso genera costos altísimos.
P.: ¿Estuvo incluida su compañía en algún acuerdo de precios?
J.T.: Sí. Bajamos los de varios productos reduciendo el margen.
P.: ¿En qué medida le afecta la inflación?
J.T.: Perjudica mucho siempre. A mí no me bajan las ventas por la inflación porque el segmento que me compra está bien económicamente, pero los gastos que tengo me subieron mucho, por ejemplo, en talleres. Y no se puede trasladar al precio.
P.: ¿Usa su ropa exclusivamente?
J.T.: Sí; sin excepción. No me cabe en la cabeza ponerme otra cosa. Yo diseño para mí, soy mi primera clienta. No gasto nada en ropa; en lo que más gasto es en mis hijos. También me gusta ir a comer afuera y comprar maquillajes, pero en el exterior.
P.: ¿Pasa mucho tiempo de viaje?
J.T.: Voy dos veces al año a París por trabajo y después me quedo unos días de vacaciones con mi marido e hija, aunque siempre estoy conectada con Buenos Aires. Hace años que no me tomo vacaciones. No entiendo mucho el ocio.
P.: ¿Cómo logra tener tanto trabajo y cuidar a la familia?
J.T.: Tengo una beba y un varón que ya es grande, pero siempre fui mamá canguro. A la nena la traía a la fábrica hasta que me di cuenta que no le hacía bien. Creo que por andar de acá para allá salió tranquila, y porque me agarró más grande y en paz conmigo misma. Con mi hijo mayor yo fui madre más chica, no tenía tanta ayuda y todo era más complicado.
P.: ¿Cómo es trabajar con el marido?
J.T.: Es bastante cool. Igual no lo veo mucho porque él está bastante en los talleres. El se dedica a diseñar y cada tanto viene a mostrarme algo. Nos entendemos bien.
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