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Si bien no lo nombró, Lavagna pareció aludir al Fondo Monetario Internacional, organismo con el que la Argentina tiene pendiente un acuerdo de refinanciación de deudas.
"Durante muchos años se instaló en Argentina la idea de que los acuerdos en el plano comercial, financiero y de inversiones, así como la aceptación de los mercados financieros, era de fundamental importancia", señaló el ministro.
Pero advirtió que "nadie en el gobierno parecía reparar en que mientras se firmaban estos acuerdos y se lograba el apoyo de los mercados financieros internacionales y las organizaciones financieras internacionales, el PBI argentino decaía y la desocupación y la deuda aumentaban", sostuvo Lavagna.
El ministro formuló estos conceptos en Montevideo, en el marco de un encuentro de la Asociación de Dirigentes de Marketing, en momentos en que la Argentina tiene abiertas negociaciones con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, entre otras.
El titular del Palacio de Hacienda viajó a ese país para participar del seminario de marketing y reunirse con el presidente Tabaré Vázquez, en medio de la polémica desatada por la construcción de dos plantas papeleras a orillas del río Uruguay, frente a las costas de la ciudad de Gualeguaychú.
"Nuestra política hoy es relativizar fuertemente la capacidad de comprensión y previsión de los mercados financieros internacionales", señaló el ministro en su discurso, difundido aquí por el Palacio de Hacienda.
Agregó que la política del gobierno es también la de "preguntarse en concreto cuáles son las ventajas y los riesgos frente a cada posible acuerdo o tratado". "Cada caso debe ser evaluado en función de las realidades concretas y presentes, no sólo promesas, que pueden derivarse", añadió el ministro.
Al referirse a los 40 meses de expansión de la economía, Lavagna señaló que "las variables macro están alineadas como para asegurar" que el país siga creciendo hasta el 2010, "para llegar al bicentenario con un país decididamente diferente".
"Un país que durante nueve años haya aumentado su producción constantemente, creando las condiciones para el crecimiento y sobre todo el desarrollo, con inclusión y movilidad social", indicó.
El ministro añadió que "quedan asignaturas pendientes" en torno a la erradicación del desempleo, pobreza y mejorar la distribución del ingreso aunque aclaró que "hay tendencias que van decididamente en el buen sentido" y señaló que se afirmarán y profundizarán esas políticas.
El ministro exhortó a que en el año del bicentenario se logre un país "sin intentos fatuos de poder e influencia, pero con la firme convicción de país serio, abierto al mundo moderno y haciendo del bienestar de su pueblo un objetivo no renunciable".
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