El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
No es cuestión, entonces, de apesadumbrar ahora al ministro Roberto Lavagna, tras el tremendo esfuerzo que ha culminado para lograr 76,07% de aceptación de canje a una mezquina propuesta a acreedores para salir del default. Pero en realidad desafina. Este logro de aceptación es valioso dentro de una negociación agresiva con los bonistas. Pero agresión y demora no era la única forma, aunque no podamos ya medir los resultados de otras. No olvidemos que el refinanciamiento de la deuda de Rusia alcanzó 90% de aceptación pero los rusos propusieron sólo 45% de quita. La Argentina logró 65%. No es menos cierto que Rusia negoció sólo un año y la Argentina tres. No es un dato menor: al salir Rusia del default en 12 meses, de inmediato tuvo inversiones extranjeras que la recuperaron rápidamente.
En una época de capitales externos ávidos de ubicarse, la Argentina, en inversiones de afuera en Latinoamérica, pasó del primer lugar, en la década del '90, al cuarto. Antes las prioridades del continente eran: la Argentina, México, Brasil y Chile, en ese orden. Hoy, lamentablemente, el orden es Brasil, México, Chile y la Argentina, en cuarto lugar. Y si se actualizaran los datos, Venezuela seguro y posiblemente Colombia nos hayan superado o igualado en atraer capitales mundiales productivos.
Aceptemos que el desgaste de tres años de discusiones fue decisivo para una mayor aceptación por parte de los bonistas por resignación, pero fue costoso para la Argentina por las oportunidades de crecimiento y de bajar el desempleo que se perdieron. No menos de 15.000 millones de dólares se calcula -en función de lo que recibieron otros países del área-que pudieron venir y no vinieron al país. Además, en el lapso, sucedió que España decidiera y anunciara (el 25 de enero pasado) que Brasil y no ya la Argentina pasaba a ser prioridad de sus inversiones en Latinoamérica. Durísimo revés para nuestro país.
Dejá tu comentario