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30 de octubre 2007 - 00:00

Lo malo es bueno si miramos a otro lado

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Novedoso, lo que se dice novedoso, tuvimos poco ayer. La suba del petróleo a u$s 93,8 por barril que si bien constituye un nuevo récord, no es más que otra perla para un collar de máximos que parece no tener un final cercano (cerró en u$s 93,53, 8 por ciento debajo del máximo histórico en términos constantes). Lo mismo podemos decir del oro, que en u$s 798,3 por onza tocó el máximo desde enero de 1980 (aún estamos lejos de romper la marca nominal de u$s 850 y más lejos de la ajustada en dólares constantes: u$s 2.079); del platino, que en u$s 1,465 por onza rompió todas sus marcas previas; o de la plata, que en u$s 14,75 se acerca al récord de mayo del año pasado (u$s 15.17). Que esto se vincula con la depreciación del dólar, que estableció un nuevo mínimo histórico frente al euro (u$s 1,4443) y la canasta de las siete principales monedas del globo, tampoco es sorpresa. Objetivamente, ninguno de estos elementos es "beneficioso" para los consumidores, pero en la medida en que se vinculan todos con la sobreabundancia de fondos que han estado inyectando los principales bancos centrales del planeta -sea para evitar lo que algunos ven como una inminente recesión, sea para evitar una debacle en el sistema financiero-sirven para justificar la suba de las empresas exportadoras, las energéticas (ganan 30% en lo que va del año) y las vinculadas a la producción de commodities (suben 25% en estos 10 meses).

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Así -máxime no teniendo ayer balances " pesados" que jugaran en contra-0,46% que ganó el Promedio Industrial al cerrar en 13.870,26 puntos no puede verse sino como un mero reflejo de la realidad económica de corto y mediano plazo. Al momento de hacer predicciones, lo más sencillo es pensar que el escenario actual seguirá repitiéndose. Por eso existe algo así como un consenso de que será posible seguir "surfeando" en este mar de malas noticias al menos hasta enero -la tradición indica que entramos en el mejor período del año para la inversión bursátil-, pero que por ahora a pocos parece importarles. Tal vez si la Fed no rebajara mañana su tasa de referencia, sería otro el cantar, pero ni Bernanke ni su gente tienen lo que hay que tener para tomar este tipo de medidas.

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