Con los recientes anuncios de reestructuraciones de la deuda de bancos argentinos, la crisis financiera comenzó una nueva fase. Los efectos de las medidas económicas sobre el sistema financiero- en particular la devaluación asimétrica de deudores y depositantes-, causó un enorme desequilibrio en los balances de los bancos, que vieron reducida su capacidad de repago de sus obligaciones externas (denominadas en dólares). A pesar de las restricciones impuestas a las transferencias al exterior, los esfuerzos de los bancos por continuar honrando sus deudas mostraron marcadas diferencias. Algunos bancos demostraron más voluntad que otros en superar las dificultades del ambiente operativo creado (o dañado) por el gobierno argentino.
A la fecha, sólo se registró un incumplimiento en la deuda externa de los bancos calificados por Standard & Poor's (Scotiabank Quilmes). Los pagos de las obligaciones externas fueron financiados con saldos mantenidos fuera del país, en cuentas corresponsales, o cancelados por los garantes en el caso de obligaciones respaldadas por cartas de crédito. Al aumentar la devaluación del peso, la capacidad de los bancos para continuar alimentando sus cuentas corresponsales fue disminuyendo aceleradamente.
Tres ejemplos diferentes caracterizan esta nueva fase de la crisis. El primero es el de Banco Hipotecario, que lanzó una oferta de canje por sus obligaciones con vencimiento en 2002. Esta propuesta es lo que Standard & Poor's considera un canje forzoso, dado que las condiciones que se presentan a los inversores son peores que las de las obligaciones originales. Sin embargo, esto no implica que no resulte conveniente para los tenedores aceptar los nuevos términos propuestos, ya que el banco tendría mayores probabilidades de continuar afrontando el pago de su deuda si el canje se concreta exitosamente. Este proceso se inició de forma ordenada, ya que el banco continúa el pago de deuda mientras estructura la transacción y, el diseño del canje, a pesar de implicar una pérdida del valor presente neto, no conlleva recortes en el capital adeudado.
Un caso diferente es el de Banco de Galicia. En un contexto de fuertes salidas de depósitos, el banco continuó con el pago de sus obligaciones, pero con una fuerte asistencia del Banco Central. En cierto momento, las autoridades determinaron que el nivel de ayuda había alcanzado su límite, y el banco debió enfrentar la alternativa de realizar alguna clase de reestructuración de deuda. La actual estrategia del banco estaría orientada a un acuerdo privado con sus mayores acreedores por el que se canjearía deuda por capital. Standard & Poor's considera que una solución de este tipo podría aplicarse a otras instituciones, puesto que existen chances de que los acreedores prefieran convertirse en accionistas de instituciones con problemas antes que enfrentar una quiebra desordenada, ya que, en el pasado, las autoridades argentinas han mostrado su preferencia por preservar los intereses de los depositantes frente a los de los tenedores de títulos.
Scotiabank Quilmes también anunció que comenzaba un proceso de reestructuración de su deuda. Sin embargo, en este caso, el plan de reestructuración fue anunciado luego de que el banco no pudiera cumplir con un pago de capital, al habérsele denegado la autorización del Banco Central para transferir los fondos al exterior (a comienzos de enero, se trató del primer vencimiento de deuda de un banco luego de que se impusieran las restricciones a las transferencias).
Los bancos argentinos tuvieron que tomar decisiones estratégicas importantes con poca información y en un ambiente extremadamente difícil. Los distintos caminos tomados para llegar a una reestructuración de deuda muestran el modo en que interpretaron los escasos datos disponibles. En el análisis de las propuestas de reestructuración no se ignora el daño causado a los tenedores de títulos. Sin embargo, es innegable que en contextos financieros críticos, es preferible un proceso de reestructuración de deuda ordenado -que por lo general conduce a mejores posibilidades para los inversores-, que uno caótico.
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