Con un «score» de tres por dos se resolvió la semana bursátil, que había comenzado con las peores condiciones -en casi todos el mundo- y se enderezó de modo casi vertical, del miércoles en adelante. Y así, los indicadores de los recintos que generan rectoría -como el Dow Jones- se mostraron mucho más animados que al principio. En medio de todo esto, esos ratios que con habitualidad pueblan las alforjas de operadores, y referidos a la economía norteamericana, que salieron desde la Fed con un tono más tranquilizador respecto del peligro inflacionario.
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No parecía que iba a resultar así en los arranques del período, lunes y martes, cuando las tasas de los bonos largos no dejaban de trepar y las acciones, de bajar. Se terminó en otra dimensión, viendo descomprimirse el costo del dinero y aspirando a que no existan más excitaciones desmedidas. Hecho que estará por refrendarse, o no, en el nuevo período semanal.
Nuestro mercado siguió copiando lo que provenía del exterior, recibiendo también el hálito de mejora. Y el Merval logró recuperar terreno perdido y culminar instalado nuevamente sobre la centena superior. Fue de 2.216 punto el cierre del viernes, agregando más de 1% a sus rebotes anteriores. La rueda llegó a tocar máximo nivel en los 2.221, con mínimo en 2.194, con gran resultado en cuanto a lo negociado.
Fueron más de $ 104 millones en acciones -con $ 119 millones en «ejercicios» de opciones haciendo entre ambos segmentos 20% de los totales generales. Un racimo de cursos bien firmes, con las columnas -Galicia y Tenaris- en torno del nivel del índice. Y como figuras las plazas de Macro, especialmente C. Costanera -casi 4 por ciento-, Siderar arriba de 3 por ciento, y Pampa con suba de 1,5 por ciento. Hoy, dedicado a vigilar el exterior, para mañana arrancar con «ventaja de juego». Y la Bolsa orejea.
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