Es difícil definir lo que pasó en la última semana. Los números muestran a un Dow ganando 0,65% y un NASDAQ, que subió 2,31%. Una lectura superficial indicaría que los papeles del mercado electrónico fueron los que "la pasaron" mejor. Pero mirando más de cerca lo ocurrido, las afirmaciones no serían tan tajantes. Por lo pronto, porque en las últimas tres ruedas lo peor les tocó justamente a estos títulos, ya que, mientras han cedido terreno en todas las ruedas, gracias a la mejora del viernes cuando el promedio industrial cerró en 10.257,11 puntos, subiendo 0,51%, las blue chips quedaron por encima de los valores del último miércoles. Claro que hay que reconocer que no han sido días fáciles: el jueves, por el susto de la avioneta que se estrelló en Milán contra el edificio Pirelli y que por momentos pareció un atentado al estilo de los perpetrados el 11 de setiembre, y el viernes por el alerta que diera el FBI sobre posibles ataques terroristas en contra de instituciones financieras norteamericanas. Estos dos hechos, de improbable repetición en los próximos días, fueron lo que llevaron a que muchos inversores volvieran a buscar el refugio de las blue chips, atando de raíz lo que parecía ser en algún momento el inicio de un rally alcista. No es bueno pensar que por ello esta semana que recién se inicia "es de las tecnológicas". Básicamente, porque mucho de lo ocurrido tuvo que ver con las realidades económicas de las empresas. El viernes, por ejemplo, Internacional Paper le dio el puntapié inicial a la suba de los papeles de la economía tradicional, en tanto que Microsoft quedó como el responsable de los meandros del NASDAQ.
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