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También es posible que un país que en otras circunstancias estaría dispuesto a respetar la condición de acreedor preferido pueda encontrarse en una posición de divisas lo suficientemente peligrosa como para tomar la decisión política de no cumplir con sus obligaciones con los organismos multilaterales, incluyendo la obligación de brindar divisas a los deudores del sector privado con suficiente moneda local para adquirir divisas a una tasa de cambio que refleje un serio estrés financiero. Esto parece haber sido el caso de Pakistán en 1998. Si bien el gobierno reconoció explícitamente la condición de acreedor preferido del IFC, argumentó que simplemente no tenía las divisas para brindarle a los deudores del IFC. Una vez que las negociaciones de un nuevo préstamo del Banco Mundial se llevaron a cabo a comienzos de 1999, la situación de las divisas se flexibilizó, y se brindaron rápidamente las mismas para el pago de todas las obligaciones del IFC.
En la calificación de las transacciones con préstamo “”otorgados por el IFC, Standard & Poor's analizó detalladamente los registros históricos del tratamiento de las obligaciones con el IFC, que han sido muy buenos. Hasta la fecha, ningún préstamo del IFC se ha incluido en una reprogramación general de la deuda de un país, ni tampoco se ha pedido a dicho organismo, o cualquier participante de sus préstamos, que aportara más dinero en el contexto de una reprogramación de la deuda general de un país. Asimismo, si bien ha habido retrasos ocasionales inducidos por el gobierno, en el pago de los préstamos del IFC, éstos han sido por lo general de un período corto.
Standard & Poor's admite que podrían existir obstáculos para brindar el tratamiento de acreedor preferido, y, como consecuencia, siempre considera explícitamente tres factores en la calificación de estas transacciones:
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