Mauricio Macri hoy enfrentará no sólo a la prensa especializada, sino también a varios de los principales bancos y fondos de inversión internacionales. Si bien el Presidente dará la cara ante la crema de Wall Street con el fin de apaciguar los ánimos y minar las incertidumbres, es el ministro Dujovne quien cargará con el peso de la agenda del nuevo acuerdo con el FMI. Es también a quien quieren escuchar los hombres de negocios hablar de economía y en términos técnicos. Delicado equilibrio para negociar.
El Presidente llegó ayer a las 7:30 al aeropuerto de Taterboro en New Jersey en un vuelo ejecutivo. Junto a él estaban su esposa, Juliana Awada, Iván Pavlovsky, Fulvio Pompeo y el Canciller Jorge Faurie ya que Nicolás Dujovne llegó a Nueva York el sábado. Los esperaban Fernando Oris de Roa y Martín García Moritán, jefe de la misión ante la ONU, y de allí fue directo al hotel Langham. Hubo almuerzo junto a Awada y Dujovne, italiano, en el Upper East Side, y luego encierro en el hotel para ver el partido.
El día había estado reservado para el descanso y el resultado de Boca lo complicó. En una de esas idas y vueltas Macri habló en la puerta de su hotel. Hubo una breve referencia a lo que será su mensaje ante la Asamblea General de la ONU mañana: "vamos a contarles a todos los americanos y a todos los extranjeros que nos encontraremos en el buen futuro que tenemos los argentinos".
Esa formalidad generaliza varios de los temas que serán el centro de su mensaje mañana. Macri va a hablar sobre las presiones que soportó la economía argentina y los cambios que debe hacer. Y agradecerá los apoyos del FMI y del gobierno de Donald Trump. En medio de esa visita a la ONU habrá almuerzo con presidentes, una cumbre de mandatarios del MERCOSUR y el encuentro con el español Pedro Sánchez, todo dentro del edificio de Naciones Unidas.
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