Los gobernadores que asistieron ayer en Buenos Aires a la presentación de la empresa nacional de energía, con la esperanza de arrancarle a Néstor Kirchner una promesa de fondos para hacer frente a la ola de reclamos salariales en sus provincias, se volvieron sin nada bajo el brazo. «Se hizo el distraído», dijo un mandatario sobre el Presidente, a quien acusan de desatar una oleada de protestas de final impredecible con su decisión de aumentar en $ 150 los sueldos estatales nacionales. Mientras tanto, se profundizan las medidas de fuerzas gremiales en sus distritos, que amenazan con paralizar provincias como la de Buenos Aires.
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