El proyecto no tiene relación con el denominado Gasoducto del Nordeste, que tenía más de 1.000 kilómetros de longitud y exigía una inversión de u$s 1.000 millones sólo en nuestro país. Por esa cañería debía llegar gas boliviano por 20 millones de metros cúbicos diarios.
• Demanda una inversión de u$s 3.000 millones en Bolivia por parte de las petroleras para desarrollar las reservas que justifique la construcción del gasoducto.
• Para que las empresas decidan concretar el proyecto necesitan seguridad de que Bolivia no dará marcha atrás después por razones políticas.
• La cantidad de gas a transportar equivale a 15% del que se consume actualmente en nuestro país.
• Cuando las futuras autoridades de Bolivia hablan de aplicar precio internacional para el gas, se refieren a esos 20 millones en particular, mientras que para la importación prevista para este año ubicada en 7,7 millones como máximo se menciona un alineamiento con el valor que paga hoy Brasil, no demasiado alejado del que ya abona nuestro país.
De todos modos, ayer los funcionarios argentinos mezclaron un poco los términos al anunciar un nuevo ducto con el sur de Bolivia que requiere una inversión de $ 18 millones. Según el ministro de Planificación,
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