El gobierno argentino comenzó a profundizar desde ayer el control del ingreso de algunos productos provenientes de China, en primer lugar, y de otros mercados de Oriente, Centroamérica y Brasil, para evitar la subfacturación de las importaciones provenientes de esos mercados. Según comunicó ayer la Aduana, los controles específicos se concretarán contra los ingresos de diversas mercaderías como calzados, prendas de vestir o telas y juguetes.
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Con esto, los importadores, cuando tengan que ingresar estos productos, deberán concurrir a establecimientos aduaneros específicamente habilitados para fiscalizar estas operaciones y que figuran en ciudades como Buenos Aires, Mar del Plata, Rosario, Paso de los Libres, Córdoba, Mendoza, Santa Fe, Puerto Iguazú, Puerto Madryn, Ezeiza, Campana, Bahía Blanca, Río Grande y Ushuaia. Sólo cuando las importaciones de calzados, textiles y juguetes tengan sellos de estos puertos aduaneros nacionales, podrán ser comercializadas dentro del país. En estas ciudades, la Dirección General de Aduanas (DGA) instaló nueva maquinaria de control, que puede detectar cuando el precio de ingreso pretendido de una mercadería está por debajo del reglamentario o del ofrecido en sus mercados de origen, con lo que se estaría incurriendo en el delito de subfacturación para comercializar el bien con un valor menor que el real con el objetivo de pagar menos impuestos y de realizar operaciones de dumping.
La medida estará en vigencia desde esta semana. Los mercados originarios que se quiere controlar y desde donde se sospecha que más operaciones de subfacturación y potencial dumping habría, son principalmente China (en particular en el caso de textiles y juguetes), Taiwán, Malasia, Centroamérica y, eventualmente, el sur de Brasil.
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