Hoy comienza la reunión de la Reserva Federal que mañana decidirá subir las tasas a 4,75% anual. Es la 15ª suba consecutiva y la primera desde que Ben Bernanke preside la entidad. Pero lo más importante pasa por los indicios que dé acerca de lo que hará en el resto del año. No será una buena noticia para los países emergentes incluida la Argentina, porque más alzas de tasas hacen que lleguen menos dólares para comprar bonos. De todas maneras, la inflación local alimenta los títulos en pesos indexados y provoca que la incertidumbre que llega desde EE.UU. en cada suba de tasas dure poco. Hoy los bonos de largo plazo de la Argentina rinden hasta 6% por encima de la inflación. Con la moneda norteamericana en $ 3,10 se puede estimar una ganancia de 16% en dólares, una renta que triplica la de un bono de Estados Unidos a 10 años. La diferencia es tentadora.
La mayoría de los economistas espera que suban las tasas de los Fed Funds, que son la de referencia de Estados Unidos, pero también apuestan a que el final de las alzas se acerca.
Creen que juega a favor que el crecimiento de la economía fue de tan sólo 1,6% en el último trimestre de 2005. Sin embargo, este trimestre que termina a fin de mes puede tener un elevado crecimiento de 5%, y la suba de tasas es una medida para evitar las presiones inflacionarias que traen el alto gasto de los consumidores y la buena marcha de las empresas que están repartiendo altos dividendos en efectivo.
Otro elemento que juega a favor del alza de tasas es que el mercado de trabajo está firme y con salarios más elevados, lo cual genera más presiones a los precios.
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