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En un artículo en la sección de economía internacional, el "Times" dice que la administración del presidente George W. Bush ha sido particularmente crítica con respecto a la actitud argentina, haciendo alusión a "una supuesta falta de deseo de competir como una de las causas centrales de sus crisis económicas".
El diario citó en este sentido las palabras del secretario del Tesoro, Paul O'Neill, quien dijo que Argentina no tiene ninguna industria de exportación que se destaque porque "a ellos les gusta de esa manera".
Sin embargo, recordó el periódico, Argentina se ha transformado en los últimos diez años en líder mundial en la exportación de miel, vendiendo cerca de 90.000 toneladas por año a mercados externos, y casi la mitad de ese total entraba a los Estados Unidos hasta noviembre pasado.
Respondiendo a las denuncias de dumping hechas por los productores estadounidenses, que muchos importadores consideran infundadas, el gobierno impuso tarifas aduaneras que hicieron elevar hasta un 66 por ciento el precio de la miel argentina.
Esta decisión ha perjudicado enormente a la industria de la miel de Argentina, que ganó el año pasado unos 87 millones de dólares, permitiendo una vida mejor a decenas de pequeños productores, dice el diario.
Productores y funcionarios argentinos piensan que su país fue "castigado" por ser más eficiente. El "New YorkTimes" cita asimismo palabras del ministro de producción argentino, José Ignacio de Mendiguren, diciendo que si se quiere ayudar verdaderamente a Argentina, lo que se debería hacer no es tanto mandar dinero como dejarle vender lo que produce.
Uno de los importadores estadounidenses de miel argentina, Nicholas Sargeantson, de Sunland International en el estado de Connecticut, dijo al diario que la miel argentina "es de muy alta calidad", y que por eso muchos envasadores de Estados Unidos la prefieren.
El Departamento de Comercio al tomar la decisión sobre la miel argentina demuestra "la inmensa hipocresía de las leyes de comercio estadounidenses", agregó.
El diario cuenta además que la comisión antidumping del Departamento de Comercio comenzó una investigación el año pasado enviando a los productores y exportadores argentinos un cuestionario en inglés de 150 páginas que debían contestar en 30 días, el que obviamente, muchos no respondieron por estar en inglés y por no entender cuestiones legales.
La Comisión consideró entonces que no se defendían de las acusaciones de dumping, y en consecunecia, que las acusaciones eran válidas.
Entrevistado por el diario, Richard Adee, presidente de la Asociación Estadounidense de Productores de Miel, dijo que los argentinos "fueron incapaces de probar que no hacían dumping. Todos tienen iguales oportunidades de defenderse, si ellos no quieren hacerlo, deben aceptar las consecuencias".
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