«Los empresarios argentinos tenemos el talento de adaptarnos a los escenarios inestables, tomar decisiones rápidas y cambiar completamente de políticas de manera instantánea. En ningún país del mundo los empresarios tienen estas aptitudes.» La definición es de Claudia Halac, dueña y directora de Sol Pleno, cuyo negocio es broncear sin sol y sin camas. Desde su cuartel central en Palermo exporta sus aplicadores de tintura a países tan diversos como Uruguay, Chile, Paraguay, España, Brasil, Bolivia, Ecuador, Líbano, Perú, Italia, Colombia y Alemania. A continuación, lo más saliente de la entrevista con esta empresaria, que arrancó con su negocio casi como un «hobby» para compartir con sus hijas, y lo convirtió en un éxito con varias decenas de franquicias y locales propios.
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Periodista: ¿En la Argentina el hecho de ser mujer dificulta llegar a cargos ejecutivos en grandes empresas?
Claudia Halac: No; creo que el papel ejecutivo que cumpla la mujer dentro de una empresa tiene que ver con la cultura de la organización. Hoy las mujeres ocupan puestos en todo tipo de empresas. De hecho, en Sol Pleno hay gran cantidad de personal femenino. En realidad, son las mujeres las que muchas veces se ponen límites a nivel profesional, sobre todo cuando tienen que elegir entre dedicar más tiempo a los hijos y la familia o al trabajo.
P.: ¿Es complicado combinar la vida empresaria con la familiar? ¿Usted cómo las compatibiliza?
C.H.: Sí, bastante. Requiere de mucha organización. En mi caso, cuando mis hijas eran chicas, tuve la ventaja de trabajar en mi propia empresa, lo que me permitió acomodar siempre los horarios para poder dedicarles tiempo, llevarlas al colegio, etc. Mis hijas ya crecieron y formaron sus propias familias, lo cual hace que tenga mucho más tiempo para dedicarle a mi empresa.
P.: ¿Qué significa ser empresario en la Argentina?
C.H.: Emprender proyectos en este país es espectacular porque los empresarios desarrollamos una capacidad única para adaptarnos a los escenarios inestables, tomar decisiones rápidas y cambiar completamente de políticas de manera instantánea. En ningún país del mundo los empresarios tienen estas aptitudes.
P.: ¿Fue más difícil llegar a su posición siendo mujer?
C.H.: No creo que haya, en relación con la capacidad profesional, diferencias entre géneros. Si uno se propone una meta que le genera pasión, trabajar para conseguirla hace que una se sienta bien por más que las tareas sean arduas. Hay personas con luz propia para emprender sus propios proyectos y otras que se sienten más cómodas siendo conducidas por terceros. En esto no existe distinción entre varones y mujeres.
P.: ¿Cómo arrancó su carrera? ¿Cómo llegó a su cargo actual?
C.H.: Estudié Administración de Empresas Turísticas y me dediqué durante mucho tiempo al marketing turístico. Luego trabajé en el marketing de servicios y finalmente incursioné en el área de cosméticos. En 2003 sentí la necesidad de realizar un nuevo enfoque a nivel profesional y así surgió la idea de crear mi propio emprendimiento, Sol Pleno. Actualmente, además de dirigir mi empresa, estoy a cargo del área de marketing de Tarjeta Shopping.
P.: ¿Alguna vez se sintió discriminada a lo largo de su carrera por ser mujer?
C.H.: Nunca. Todo lo contrario: en algunas empresas en las que trabajé incluso sentía que era mejor tratada y muy cuidada por el hecho de ser mujer. Siempre logré los objetivos que me puse a nivel profesional; mi condición de mujer no me impidió nada.
P.: ¿Cuál es su visión acerca de la economía de la Argentina?
C.H.: Quiero ser optimista y pensar que el florecimiento de este año de campaña electoral se mantendrá el año que viene. Espero que nos consolidemos en un escenario estable y no volver a pasar por una crisis como la de 2001/2002.
P.: ¿Cómo repercute la inflación en sus planes de negocios?
C.H.: Es un tema que nos preocupa. Estoy haciendo un gran esfuerzo por no aumentar los precios de mis productos, aún cuando esto implique un perjuicio a nivel interno. Tengo compromisos con otros países y me estoy haciendo cargo del incremento en el precio de las materias primas, para no trasladarlo al precio final de los productos.
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