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26 de septiembre 2007 - 00:00

No mejorarían la nota a la Argentina

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La calificadora Standard & Poor's ratificó ayer las calificaciones «B+» para la deuda de largo plazo de la Argentina y «B» para la de corto plazo. La agencia destacó el «fortalecimiento» del perfil financiero del país.

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La nota «B» significa que el emisor tiene capacidad para cumplir con sus compromisos financieros pero enfrenta dificultades que pueden llevar a una reducción de su capacidad de pago.

De acuerdo con la analista de S&P, Joydeep Mukherji, las calificaciones asignadas a la Argentina «equilibran las mejoras alcanzadas respecto de la carga de deuda soberana con las crecientes presiones provocadas por políticas macroeconómicas expansivas».

S&P indicó que la trayectoria de las calificaciones del país dependerá de «la capacidad del próximo gobierno (que probablemente esté encabezado por la actual primera dama, la senadora Cristina Fernández) para ajustar la política fiscal y monetaria sosteniendo, al mismo tiempo, el crecimiento del PBI».

Mukherji estimó que la deuda externa podría este año bajar de 100% a 77% de los ingresos de la Cuenta Corriente. A su vez señaló que la deuda pública total podría caer hasta 50% del PBI, desde cerca de 70% del año pasado.

La analista explicó que el impacto de estas tendencias positivas ha quedado mitigado por políticas fiscales y monetarias expansivas, motivadas en gran parte por las elecciones presidenciales de octubre.

  • Perspectiva

    Según Standard & Poor's, no contener oportunamente el deterioro en las cuentas fiscales podría resultar en menor crecimiento y mayor inflación en los años venideros. Esto podría, potencialmente, frenar, e incluso revertir, la reciente tendencia de mejoras de los indicadores de endeudamiento.

    «Una combinación de deterioro fiscal, inflación creciente y una desaceleración abrupta de la economía podrían presionar negativamente la calificación», indicó la analista.

    «Por el contrario, un giro hacia políticas macroeconómicas más prudentes y medidas para resolver problemas regulatorios en el sector energético, y en otros sectores regulados, podrían sostener tanto un crecimiento del PBI como del superávit fiscal primario en los próximos años, otorgando respaldo al perfil financiero y la calidad crediticia del soberano», señaló.
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