«El productor no es formador de precios.» El concepto era repetido ayer por 200 ganaderos reunidos en Roque Pérez, convocados por la Sociedad Rural Argentina, durante la segunda jornada de protesta en contra de la política del gobierno.
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Si bien el motivo del encuentro era analizar los avances del Plan Maestro del Río Salado -con el que se esperan recuperar más de 8 millones de hectáreas proclives a inundaciones-, la reunión pareció más una asamblea de ganaderos dispuestos a defender sus argumentos sobre el paro agropecuario.
Uno de los más apasionados era Gonzalo Villegas, productor de Saladillo, quien sostuvo que el paro no se debe «a un tema de rentabilidad, sino de intervención del Estado hasta en el más mínimo detalle». Exigimos que «una vez abastecido el mercado interno, se nos deje aprovechar los precios internacionales», repetía el ganadero, quien también indicaba que «cuando hay una época mala no viene el gobierno a ayudarnos. No pedimos subsidios, pedimos previsibilidad, señales claras».
De la convocatoria participó, por el gobierno provincial, el ministro de Asuntos Agrarios bonaerense, Raúl Rivara, quien esperaba que «éste sea el punto más alto del conflicto. Hay culpas compartidas y hay que sentarse para encontrarle solución», decía.
Frases
Entre los ganaderos que estaban dispuestos a hacer escuchar su versión del paro ante quien se interesase, las frases más escuchadas fueron: «El productor no es formador de precios ya que entrega los granos y siembra, pero no comercializa con el exterior» y «Es necesario sentarse a negociar para no llegar a estas medidas». Esta última frase estuvo muy alineada con la sostenida por el funcionario bonaerense, que afirmó que «el camino es el diálogo, el consenso». Un ejemplo de esto es que «las inundaciones están en vías de solución con el consenso y el diálogo entre las entidades agropecuarias y el gobierno provincial».
Según el presidente de la Sociedad Rural, Luciano Miguens, la reunión matutina no tenía un tinte político ya que «vinimos a escuchar el Plan Integral Cuenca del Río Salado, que es de suma importancia a pesar de que este año otros acontecimientos tuvieron prioridad». Sin embargo, cuando se le preguntó su opinión respecto de la intervención por parte del Estado, sostuvo que «no tiene sentido, ya que el mercado de Liniers representa solamente 8% de las transacciones diarias», y «es un mercado transparente donde intervienen la demanda y la oferta». Motivado al estar rodeado por otros ganaderos, Miguens también agregó que la intervención del Estado en el mercado de Liniers «no hacía falta ya que los frigoríficos tienen las cámaras llenas».
Por su parte, Marcelo Fielder, secretario ejecutivo de la comisión de Acción Política de la Rural, resaltó que la intervención del Estado en la fijación de precios «desfavorece al productor y no beneficia al consumidor». Agregó el técnico que «la última vez que el gobierno intervino activamente, los precios en el mercado de Liniers bajaron 30%. Sin embargo, en las góndolas sólo se vio reflejada una reducción de 5%. Esto, consecuentemente, muestra que los únicos beneficiarios fueron los intermediarios».
Finalmente, un dato que los ganaderos usaron como «caballitode batalla» para enfrentar las críticas presentadas por el gobierno por la suba de la carne fue que «el consumo al año per cápita superó nuevamente los 70 kilos y el terreno destinado a la ganadería se redujo en 15 millones de hectáreas, debido a la mayor rentabilidad de los cereales».
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