ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

14 de marzo 2002 - 00:00

Obsesión por controlar

ver más

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Se trata de una orden para que todas las designaciones, asignaciones de funciones, promociones y reincorporaciones de personal de toda la administración pública, incluyendo la centralizada y la descentralizada de personal permanente y temporaria lleven la firma del Presidente.



El Decreto 491/2002 alude a la necesidad de controlar los actos de gobierno, una presunción sobre la capacidad de sus predecesores para hacerlo. Para eso, deroga parcialmente un decreto de Raúl Alfonsín que en 1985 trasladaba esas minucias burocráticas a ministros, secretarios y subsecretarios de Estado y jefe de la Casa Militar.

La norma busca acentuar la eficiencia de los actos de gobierno, quizás evocando otras firmas del propio Duhalde cuando era vicepresidente de la Nación con Carlos Menem y nombró al polémico Ibrahim Al Ibrahim, esposo entonces de Amira Yoma e investigado en misteriosas trapisondas de Estado de hace una década.



Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias