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La decisión no es menor. Tiene incidencia sobre unos 800 mil deudores --particulares o empresas-que tomaron créditos en moneda norteamericana y que luego quedaron presos de la decisión gubernamental de salir de la convertibilidad del uno a uno.
Hasta ahora, el Estado ha dado una «solución» a los ahorristas cuyo fondos quedaron atrapados en el « corralito» financiero. Para esos casos, dispuso pesificar los depósitos a un valor de 1,40 peso por dólar, más CER, más intereses y la compensación a los bancos a través de los títulos públicos denominados BODEN. Mal o bien, los ahorristas lograron recuperar 90% de sus fondos. Pero
Todo indica que será la Corte Suprema de Justicia la que, finalmente, determine si es válida o ilegal la pesificación de un crédito en dólares (algunos sostienen que pesificar un crédito vulnera el derecho a la propiedad, en este caso, del acreedor).
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