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La tasa de interés será una de las claves de los nuevos instrumentos. La única referencia a mano es la licitación de Letras del Banco Central, que ayer salió a una tasa de 65% anual en pesos por un depósito a siete días. Se trata de un nivel que estaría, en principio, presagiando una fuerte inflación, que debe ser compensada también por altas tasas.
Sin embargo, se estima que éste será trasladado sólo parcialmente al pequeño ahorrista. Los redescuentos a partir de esta tasa suben de 15% anual a 52%, es decir, más que se triplica el costo de dinero a los bancos.
Con estos mecanismos, se busca frenar el «goteo» del «corralito» y también que el público que tiene pesos se sienta tentado a depositar nuevamente en un banco en vez de comprar dólares.
Para que los bancos puedan capturar fondos, el Central dispuso una reducción sustancial de encajes. Del nivel de 40% vigente en la actualidad se redujo hasta 5% en algunos casos e, incluso, a cero, en el caso de los nuevos plazos fijos indexados en dólares.
Se trata de una verdadera cuestión de supervivencia para muchas entidades: como el Central prácticamente les puso un cerrojo a los préstamos a través de redescuentos, la única alternativa de fondeo que tendrán muchas entidades será lo que puedan captar de los ahorristas.
Obviamente que el «corralito» y la incertidumbre conspiran contra la posibilidad de captar nuevos depósitos. De hecho, los plazos fijos en pesos y en dólares a siete días, que se ofrecen hace casi un mes, resultaron un verdadero fiasco.
Este es el menú de plazos fijos que ahora podrán ofrecer las entidades. En todos los casos, la tasa de interés se pacta libremente:
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