Presupuesto 2022: cómo ven economistas las proyecciones sobre inflación y dólar

Economía

Señalan, entre otras posturas, que la meta sobre el índice de precios debería considerarse como una "hipótesis de mínima" y que el billete estadounidense a $131 parece "excesivamente bajo".

Al filo de la medianoche del miércoles, el Gobierno envió al Congreso el proyecto con el Presupuesto de ley de Presupuesto 2022. En el texto, se destaca que el ministerio de Economía estimó para el próximo año una inflación del 33%, es decir 12 puntos por debajo del 45,1% que prevé –revisión mediante- para este año. Además, proyectó un tipo de cambio nominal de $131,1 por dólar para diciembre.

Ambas proyecciones se ubican por debajo de las publicadas en el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, cuyas consultoras consultadas pronosticaron una inflación del 43,1% para el año próximo, mientras que el dólar llegará a fin de año a los $154,5.

Consultados por Ámbito, distintos economistas analizaron las pautas sobre inflación y dólar que el Gobierno presentó en el Presupuesto 2022. “Creo que son presupuestos razonables. A diferencia de otros presupuestos, el Gobierno le dan un escalón mayor del estilo ‘hoja de ruta’. Igualmente creo que hay un desafío de cara al año que viene y es el crecimiento y la necesidad de contar con más dólares para financiarlo”, señaló al respecto Nicolás Zeolla, economista jefe de la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE).

“La inflación en los últimos años estuvo por debajo de la evolución del tipo de cambio oficial. Con lo cual, si el dólar oficial sube un 28% el año que viene como indica el Presupuesto 2022 y el IPC un 33%, se estaría revirtiendo esta tendencia. El ministerio de Economía estaría apostando entonces a apreciar la moneda y así fortalecer la economía doméstica por el lado cambiario, revirtiendo lo acontecido en los últimos cuatro años”, sostuvo por su parte Pablo Pereira, economista de la Universidad de Avellaneda (UNDAV), quien agregó: “El equipo económico ha cumplido con el objetivo del tipo de cambio planteado en el anterior Presupuesto para el corriente año, pero no así con la meta de inflación que ha sido superior a la meta original. Por lo tanto, la meta de inflación debería tomarse como una hipótesis de mínima. El desvío que pueda tener la inflación del 2022 respecto de la meta planteada en el Presupuesto dependerá de una serie de factores que todavía restan por definir como las tarifas de la energía, el acuerdo o no con el FMI, la evolución del empleo y de los salarios, la recuperación de nuestros socios comerciales, los precios de los commodities, entre otros”.

“En resumen, el tipo de cambio oficial es la variable que más se pretende controlar desde el equipo económico conduciendo las expectativas en base a eso. A diferencia de la conducción anterior que pensaba la evolución del dólar más como una variable determinada por el mercado, abierta a grandes fluctuaciones, como quedó demostrado, con graves consecuencias para el nivel de actividad y la previsibilidad de los negocios”, remarcó Pereira.

Dólar bajo

Por su parte, el economista de Empiria Juan Ignacio Paolicchi analizó: “Me parece que no son proyecciones factibles de cumplir. En 2022 se esperan tres factores que son inevitables: primero, una corrección del tipo de cambio. El dólar de $131, por debajo de la inflación, es un dólar que resulta excesivamente bajo, teniendo en cuenta las tensiones que se han acumulado. Hay que tener en cuenta que el Gobierno debería llegar con reservas netas en la zona de entre los u$s3.000 y los u$s5.000 millones y, sin un boom de la soja como el que tuvimos este año, sin el giro de DEG, ese dólar parece ficticio. Este año, el Gobierno pudo acumular cerca de u$s4.000 de reservas netas, el FMI le giró otros u$s4.000 y eso fue lo que le permitió llegar a diciembre con un tipo de cambio planchado respecto a la inflación. Otro atraso de tipo de cambio real, con este nivel de reservas netas, no me parece factible”. En ese escenario, el analista sostuvo que “siempre los presupuestos tienen ciertas inconsistencias”. “Una es la inflación del 33%, habiendo emitido en torno al 3% del PBI de acá hasta fin de año y teniendo que emitir bastante más de lo que dice el Presupuesto, porque la verdad es que no hay forma de que el Gobierno financie lo que pretende financiar con el mercado. Si uno tiene en cuenta todo eso, el Presupuesto queda un poco desdibujado”, agregó.

Finalmente, Paolicchi señaló que “el crecimiento del 4% luce alto, queda entre dos y tres puntos por arriba de lo que estima el REM”. “Y, sin un colchón de reservas netas bastante significativo, atrasar así el tipo de cambio real luce difícil. Entonces, si le sumás emisión, corrección cambiaria y alguna corrección tarifaria que contempla el Presupuesto, estamos en un nivel de inflación proyectada bastante más alto de lo que se estima ahí”, concluyó.

Fijar parámetros

“Hay dos variables muy diferentes. Una, bajo estricto control de la política económica, de la autoridad monetaria, con lo cual la posibilidad de desalineamiento del dólar es muy baja. Se comprobó este año. El parámetro de evolución del tipo de cambio se mantuvo, siguió la trayectoria que estaba prevista en el segmento oficial. Con lo cual, creo que ahí no va a haber ningún tipo de riesgo de incumplimiento”, sostuvo el economista Sergio Chouza al analizar la proyección sobre el valor del dólar para diciembre del próximo año.

“Sobre la inflación, que es el parámetro por excelencia que más importa porque venimos de una seguidilla de varios años donde los desaciertos en ese parámetro fueron significativos, hay dos cuestiones a tener en cuenta: por un lado, no hay que hacer una lectura lineal como si fuera un pronóstico, como si ese 33% fuera una meta de inflación propiamente dicha. No es ese el objetivo que tiene: el objetivo es fijar un parámetro de ajuste para la nominalidad de las variables que se están presupuestando. Entonces, es básicamente un parámetro a partir del cual, con el ajuste nominal de todas las partidas del presupuesto, vas marcando prioridades”, remarcó el analista, quien finalizó: “Me parece importante que se confirme la tendencia decreciente. Si para este año está en la zona del 45%, es una magnitud importante de caída que se está proyectando”.

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