1 de agosto 2002 - 00:00

Reaccionó el dólar por Brasil y Uruguay

El dólar libre subió a $ 3,74 ayer ante el agravamiento de la crisis en Uruguay y Brasil. Hasta el Banco Central, que en las últimas jornadas venía ganando reservas, ayer debió vender u$s 24 millones para que no fuera mayor la suba. La crisis en Brasil ayer se aceleró: el dólar sigue superando récords de suba y ayer clausuró a 3,46 reales. Inclusive, se dio la situación en un momento del día de que la moneda brasileña cotizó igual que el peso frente al dólar. El Banco Central de Brasil perdió u$s 300 millones para intentar bajar presión sobre el tipo de cambio. En Uruguay, la situación no es diferente y ahora se aguarda la llegada de u$s 1.500 millones que prestó EE.UU. para abrir los bancos el lunes. El gobierno uruguayo volvió a desmentir que se estudie imponer un «corralito». Las calificadoras de riesgo igual ayer le volvieron a bajar la nota al país y a 4 bancos. En la Argentina esto coincidió, además, con las compras de dólares que hizo una petrolera para cancelar deuda en el exterior.

Reaccionó el dólar por Brasil y Uruguay
El mercado cambiario local acusó ayer por primera vez los coletazos de las crisis financieras por las que atraviesan tanto Brasil como Uruguay. En la City porteña el dólar libre cerró con una suba de cinco centavos a $ 3,65 para la compra y $ 3,74 para la venta, durante una jornada en la que el Banco Central perdió reservas intentando sin éxito contener el ascenso de la divisa estadounidense.

La entidad que preside Aldo Pignanelli debió finalmente convalidar la tendencia del mercado y acompañó el recorrido alcista del billete aumentando en cuatro centavos la cotización entre las casas de cambio que operan con los dólares que les provee el Banco Central. Así, el dólar en esas entidades concluyó a $ 3,56 y $ 3,64 comprador y vendedor, respectivamente.

Los cambistas coincidieron en señalar que el alza se debió principalmente a la tensión reinante en Uruguay y Brasil. «La crisis golpea duro en toda la región y en estos casos el dólar se convierte en el refugio más seguro», graficó un operador. Sin embargo, varios admitieron que la suba de la divisa podría haber sido mayor de no mediar una importante iliquidez en la plaza, propia de fin de mes.

Ayer el Central obtuvo su primer saldo negativo en las últimas ocho jornadas, ya que perdió u$s 23,9 millones
. Desde las primeras horas de la rueda intervino en el mercado mayorista del MAE, en donde vendió u$s 64,3 millones buscando satisfacer una demanda que se mostró mucho más activa que de costumbre. En este sentido hubo un factor clave: la fuerte compra de dólares que realizó una compañía petrolera a fin de hacer frente al pago en el exterior de obligaciones negociables nominadas en esta moneda.

Del otro lado, el Central compró u$s 47,7 millones correspondientes casi en su totalidad a las liquidaciones de exportaciones agropecuarias por ventas de la cosecha gruesa. Además, abasteció directamente a bancos y casas de cambio que actuaron por su cuenta y orden a través de otros u$s 7 millones.

• Saldo a favor

Pero si bien ayer el Central cedió reservas, durante julio la entidad logró un saldo a favor de u$s 177 millones. El dato no es menor, ya que se trata de la primera ganancia mensual que la autoridad monetaria obtiene a través de sus operaciones cambiarias desde la salida de la convertibilidad. Asimismo, durante el mes pasado el dólar bajó 4,10%, ya que pasó de $ 3,90 a $ 3,74.

Mientras para algunos analistas ello podría estar indicando un punto de inflexión en el drenaje de reservas que se produjo desde principios de año, para otros aún se debe esperar a ver cómo se desenvuelve el mercado cambiario sin las fuertes liquidaciones de exportaciones que por razones estacionales se están concretando actualmente y que terminan en pocas semanas.

Lo cierto es que aunque ayer se registró mayor movimiento en el microcentro, la afluencia de público a las casas de cambio y bancos aún estuvo lejos de los febriles días vividos meses atrás. Es por ello que para algunos cambistas será crucial monitorear el comportamiento de la moneda estadounidense durante los próximos días, cuando gran parte del público haya cobrado los sueldos.

Pero también cobra una gran relevancia el futuro del decreto que frena los amparos por 120 días, un aspecto sobre el que el gobierno tiene depositada gran parte de las posibilidades de controlar el dólar en el mediano plazo.

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