Les arrojaron un oportuno cable a los mercados, con medidas que no tenían que ver directamente con ellos, pero apuntando a suavizar un incendio económico en el corazón del Norte. Al tiempo que Bush anunciaba un programa de salvataje, del que todos -justos y pecadoressacarán algún provecho, la idea les vino pintada a los operadores que solamente tenían ante sí la posibilidad de una Fed permisiva. En definitiva, dentro de un escenario que siempre está dominado desde lo que suceda en Wall Street, el Dow Jones volvió a dar un respiro y con incremento de 1,30%.
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En la región, no perdió tiempo el Bovespa de volver a sumar y con 1,33% selló su rueda. Pasando al MERVAL la onda benéfica, nuestro indicador registró un mínimo que lo dejaba otra vez cerca del piso -con 2.209 puntospero después encontró la salida y tomó una altura máxima de 2.241 unidades.
El cierre resultó coincidente con esa cota superior del día y resultó -de hecho-el mejor rasgo del desarrollo, donde el mercado terminó «arreando» la escasa voluntad vendedora. Casi como en Brasil, una diferencia diaria de 1,36% para nuestras líderes.
Se aplastó
Sin embargo, nuevamente el volumen se negó a convalidar los incrementos en precios, actitud ya verificada a inicios de la semana. Otra vez se plantean las incógnitas sobre la figura principal -la tendencia de fondo-y los $ 61 millones de efectivo dan para doble lectura. Si por la rueda de ayer sola faltó el respaldo a la suba.
Si es por una zona de demanda « acumulativa», la idea de seguir promediando cantidad sin irritar cotizaciones tiene asidero en el retiro prudente de la demanda.
O los precios, ante la sequedad de oferta, se hubieran recalentado más. Por ahora, se marcha a una semana mejorada y haciendo honor a los que diciembre suele resultar: mes favorable. La Bolsa espera a Papá Noel (ayer tuvo cara de Bush).
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