18 de febrero 2002 - 00:00

Se complica la aceptación de bonos locales

Se complica la aceptación de bonos locales
Los gobiernos provinciales apelan cada vez más a la utilización de bonos para afrontar sus obligaciones financieras y evitar lo que muchos especialistas pronostican como una segura debacle de sus administraciones; es decir, la declaración del default interno, admitiendo la imposibilidad de hacer frente al pago de salarios, jubilaciones, aguinaldos y a los proveedores.

Como ya publicó este diario en varios informes, once es el número de títulos de origen provincial que circulan en las provincias, significando entre todos una suma cercana a 1.300 millones. Las provincias de Mendoza y San Juan avanzan a paso firme en su pretensión de crear dos nuevos papeles, con los cuales el circulante de los trece bonos regionales llegaría a casi 2.000 millones. La proliferación de estas seudomonedas es tal que hasta las comunas se lanzan a emitirlas. El municipio santiagueño de Frías ya posee la propia y la capital catamarqueña se apresta a crear el suyo para pagar salarios adeudados.

A éstos hay que sumar la emisión de Letras de Cancelación de Obligaciones Provinciales (LECOP) que está realizando Nación y que llega 1.900 millones. El límite para la emisión de estos títulos se paso de 1.300 millones a 2.800 millones y la intención de Nación es utilizar toda esta disponibilidad, ya que estos títulos serán la herramienta con que cancelará la mayor parte de la coparticipación federal impositiva durante un largo tiempo.

Un dato relevante acerca de los bonos -provinciales y nacional-es que hoy representan entre todos un total cercano a 3.900 millones, es decir 32% del circulante total en pesos del país, que por estos días ronda los $ 12.000 millones.

Otro punto a destacar son las diferencias que existen entre los distritos que tienen bonos locales y los que no, ya que muchos gobiernos que no habían emitido bonos y que no tenían planes de hacerlo, ahora se ven obligados a apelar a los LECOP para pagar sueldos o cancelar otras obligaciones por la presión que pone Nación.

Queda claro que la implementación de los bonos, ya sea nacionales o provinciales siempre son fuente de serias polémicas. Un ejemplo es Santa Fe, cuyo ministro de Economía Juan Carlos Mercier, realiza hacia fuera constantes declaraciones contra Nación por la imposición de los LECOP en sus arcas, pero hacia dentro de su distrito no permite que los santafesinos abonen 100% de sus impuestos en estos títulos.

Las provincias que emiten bonos son Buenos Aires (patacones), Corrientes (Cecacor), Entre Ríos (BOFES), Chaco (Quebracho), Tucumán (BOCADE), Formosa (Bocanfor), Catamarca (Bono Público), La Rioja (BOCADE serie A), Santiago del Estero (Bono Municipal de Frías), Córdoba (LECOR), Río Negro (Río Clase IV). A éstos se sumarían los huarpes sanjuaninos y los PETROM de Mendoza. En tanto que los LECOP son recibidos por todos los distritos y, salvo San Luis, todos aquellos que no tienen títulos locales los utilizan para el pago de sueldos.

Existe mucha diferencia en la aceptación que obtiene cada una de estas letras.
Mientras los LECOP, patacones y o LECOR cotizan cerca de $ 0,95, del otro lado de la balanza, los Cecacor correntinos, en el mejor de los casos apenas llegan a un magro $ 0,55. La cotización de cada papel no es menor, teniendo en cuenta que la desvalorización de cada bono va en desmedro del poder adquisitivo de sus tenedores.

La función primordial de estos papeles es el pago de salarios
provinciales y en muchos distritos se llega a cancelar 100 por ciento de los haberes en bonos o se los combina con ticket o vales alimentarios, con lo cual la parte percibida en pesos por los empleados estatales se encuentra en franca disminución o directamente es nula. Si en Capital Federal ya se sufre la devaluación del peso y la pérdida de poder adquisitivo que esto significa, en las provincias el efecto devaluatorio se potencia, ya que la depreciación que sufren algunos títulos con respecto al peso y la reticencia o negativa absoluta a aceptarlos de comercios, empresas de servicios privatizadas y hasta bancos y entidades estatales, en muchos casos responsables de la emisión (como el Banco Provincia de Buenos Aires), multiplican los efectos de la devaluación. También hay dificultades en muchas provincias cuyos bonos son convertibles y existen operatoria de canje por pesos. En la actualidad los Bocanfor de Formosa y los BOCADE tucumanos sólo son convertibles por LECOP y con una espera que puede llegar al mes. Los pesos sólo se obtienen en el mercado negro con una pérdida de hasta 50%. Un caso extremo es Corrientes, donde todo aquel que desea comprar dólares con Cecacor debe seguir el siguiente itinerario: cambiarle a un arbolito bonos por pesos a 0,55, luego ir a la casa de cambio y pagar $ 2 por cada dólar. Con transacción, el tenedor de 100 Cecacor se hace poseedor de más o menos u$s 25.

De aquí se desprende un tema que por el momento está siendo postergado por la Nación y que es el
reemplazo de todos los bonos locales por LECOP, para asegurar una aceptación pareja en todo el país. Esta maniobra permitiría aliviar a muchos tenedores de bonos desvalorizados, como comerciantes, proveedores o productores, que hoy en día no tienen modo de utilizar estos títulos.

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