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Nada más iniciada la jornada en la Bolsa Interbancaria de Divisas de Moscú (BIDM) los títulos de la empresa fundada por el magnate Mijaíl Jodorkovski, actualmente en prisión preventiva acusado de evasión tributaria y de otros cargos, cayeron de 206,8 a 183 rublos (7,13 y 6,31 dólares, respectivamente) por unidad.
El desplome de las acciones de Yukos arrastraron a otros valores que experimentaron descensos de entre el 0,5 y el 3 por ciento recién comenzada la sesión bursátil.
Esa fue la reacción de la BDIM al anuncio hecho por Yukos a primeras horas de esta mañana de que la empresa recibió el viernes pasado una notificación de impago por parte de un grupos de bancos acreedores.
"Recibimos una notificación de impago referida a un crédito de 1.000 millones de dólares", declaró el portavoz de Yukos, Alexandr Shadrin, citado por la agencia Interfax.
El portavoz indicó que la comunicación fue cursada por un grupo de entidades bancarias que encabeza el banco francés Société Général, que concedió el empréstito en octubre del año pasado, el mismo mes en que fue detenido Jodorkovski.
Sin embargo, otras fuentes próximas a Yukos indicaron que la notificación no incluye la demanda del pago total de la deuda.
"Si los no residentes comienzan a vender, las acciones (de Yukos) seguirán cayendo", dijo a la agencia Interfax Alexandr Baránov, operador de grupo "Prospekt".
Según Baránov, el descontento de los inversores extranjeros, que hasta ahora siempre habían apoyado a Yukos, puede "influir de manera dramática" en el valor de las acciones de la petrolera.
"Sálvese quien pueda", tituló hoy en primera plana el periódico "Védomosti" con un comentario sobre la situación de Yukos.
De acuerdo con el rotativo, que se edita conjuntamente con The "Wall Street Journal" y "Financial Times", accionistas minoritarios ya han presentado demandas contra los copropietarios y la administración de Yukos.
El pasado sábado, funcionarios de la Fiscalía efectuaron registros masivos en la sede de Yukos, varios de cuyos máximos ejecutivos actualmente se encuentran sometidos a proceso acusados de diversos delitos económicos.
A las acciones judiciales contra la cúpula de Yukos se une la demanda del fisco a la petrolera, a la que reclama cerca de 7.000 millones de dólares por impago de impuestos en los años 2000 y 2001, lo que ha puesto a la empresa al borde de la bancarrota.
Para garantizar el pago de esas reclamaciones tributarias, la semana pasada fueron embargadas judicialmente todas las cuentas corrientes de Yukos en el país, lo que según la administración de la petrolera podría obligar a paralizar labores.
Tras estos acontecimientos, la agencia de calificación de riesgo Standar&Poors disminuyó la clasificación de la deuda a largo plazo de Yukos de "CCC" a "CC", que supone una elevada probabilidad de impago.
"De hecho, vamos hacia la paralización de actividades de la compañía", admitió Víctor Gueraschenko, ex director del Banco Central de Rusia, quien recientemente fue elegido presidente del Consejo de Directores de Yukos.
La petrolera, que hasta hace poco menos un año era la compañía insignia de la empresa privada rusa, ha perdido desde abril pasado más de la mitad de su valor en bolsa.
Los partidos de oposición coinciden en que la dificultades de Yukos comenzaron cuando Jodorkovski, quien abandonó presidencia de la compañía cuando ingresó en prisión, anunció su propósito de abandonar a medio plazo los negocios para dedicarse a la política.
Según el prestigioso diario Kommersant, una de las variables que baraja el Gobierno ruso para normalizar la situación de Yukos es la "nacionalización provisional", por varios años, de la petrolera, hasta que pague sus deudas tributarias.
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