Frente a la estrategia del go, el juego nacional argentino es el truco, basado en la picardía, la mentira y en impresionar con poco o nada al adversario. Así planteado el contexto, perdimos con los chinos; aunque el gobierno -como buen jugador de truco- trató de mentir la falta envido, sabiendo que el chino tenía el as de espadas y un siete bravo y viendo las protestas de los industriales en Brasil. Se le cedió la temible «economía de mercado», que traerá beneficios, pero también desempleo.
En realidad
Aquí, con nuestros sindicalistas, ni siquiera podemos competir con los costos de Brasil que ya nos sacó este año un superávit comercial a su favor de 1.550 millones de dólares. ¿Cómo vamos a poder competir entonces con China? Brasil también va a destruir industrias pero tiene más chance de defender sus productos porque el ciudadano brasileño es más nacionalista al comprar. En las góndolas de los supermercados de ese país los productos extranjeros nunca superaron 2%. Al argentino no lo guía eso y si no compra más extranjero es por lo elevado del precio.
La gran habilidad negociadora de los chinos es que
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