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24 de octubre 2008 - 00:00

Se perfila más estatismo y al estilo venezolano

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Hay dos caminos. Los que dejan que el mercado natural (las personas) se desarrollen y los estatistas que creen que a la sociedad se la puede «ordenar» sobre la base del monopolio de la violencia estatal. El problema es que la violencia siempre destruye, achicando al mercado y su capacidad creadora y productiva.

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El «modelo» K (estatismo a su ritmo) va camino de un achicamiento sustancial del mercado y, consecuentemente, la recaudación fiscal caerá drásticamente a la vez que el «modelo político» sobre la base de dádivas exige una caja cada vez mayor. Como el kirchnerismo no suele corregir errores, su única salida es «profundizar el modelo»: hacer un uso cada vez mayor del monopolio de la violencia estatal para apoderarse de más recursos. Analicemos la situación actual.

Según el Bundesbank, la economía alemana está estancada y para el Banco de Japón lo mismo sucede en su país por la caída de las exportaciones. Para el gobierno, Francia crecería sólo 1% en 2009 (recesión, descontado el crecimiento poblacional). Gran Bretaña, para Ernst & Young Item Club, retrocederá 1% en 2009. China creció 9,9% entre enero y setiembre de 2008, según datos oficiales, debajo del 11,9% de 2007, aunque no sufriría tanto porque sus exportaciones suman pocos puntos al PBI; en cambio, su gigantesco mercado interno tiene un consumo que aumenta a 49% en 2007, gasto público incluido. Así, los commodities podrían estabilizarse.

Con los precios actuales y la recesión mundial, en 2009 la caída en las exportaciones sería de más de u$s 7.000 M Según la UTDT, durante octubre la confianza del consumidor cayó 9,7%. La economía depende en más de dos tercios del consumo doméstico. Haciendo cálculos rápidos, sólo el día después del anuncio de la toma de las AFJP, la capitalización de las empresas que cotizan en la Bolsa local cayó en u$s 40.000 M (u$s 10.000 más que lo confiscado a las AFJP). Lastrada por el efecto confiscación, las que cotizan en la Bolsa madrileña perdieron unos u$s 200.000 M (cifra comparable al PBI argentino o a la deuda del gobierno K), ya que el Ibex-35 tuvo la segunda mayor caída del año, 8,16%.

Este bajón hace a la «economía real», aunque lo niegue la Rosada, y es un duro golpe a la capacidad financiera empresaria. Si sumamos la crisis internacional, el riesgo-país (el peor del mundo, según «El Mercurio»), la huida de depósitos y capitales hacia los dólares colchoneros (dada la exagerada inseguridad jurídica) y demás bellezas argentinas, es probable que pronto se vean empresas en serios problemas y el gobierno se vea tentado a seguir la vía Chávez: confiscar para hacerse de caja, «evitar la desocupación» y mantener leales a las fuerzas de choque sindicales.

  • Primera vez

    El gobierno niega pretender mayor estatismo, pero lo mismo había dicho antes de esta «novedosa forma de obtener dinero para mantenerse a flote», como llama el «Financial Times» a esta «primera vez en que un gobierno de América latina expropia efectivo», el de las AFJP, según «The New York Times».

    La excusa oficialista es la pérdida de rentabilidad de las AFJP. La histórica es de 13,9% nominal, y 7,8% corregida por la inflación IndeK de los últimos 14 años. Si se ajusta por la real variación del IPC, la desvalorización supera 20% durante los últimos 12 meses, caída inferior a las Bolsas mientras los activos manejados por las AFP chilenas (más desreguladas) disminuyeron 14,9% (u$s 16.184 M para quedar en u$s 92.329 M). Las rentabilidades chilenas fueron altas, superiores a 10% anual por 25 años (el 4% a un trabajador regular le permite alcanzar una pensión igual a 70% del sueldo). Mayor rentabilidad debida, básicamente, a que el Estado no las obligó a comprar títulos públicos.
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