Serio: los salarios en negro pierden más contra inflación

Economía

Los trabajadores en negro y también los jubilados fueron los más castigados tras la devaluación: la suba de los alimentos fue más de tres veces superior al incremento que tuvieron sus ingresos. Los empleados informales tuvieron un alza en sus retribuciones de 24 por ciento hasta junio último, mientras en los haberes previsionales (por encima de la mínima) el aumento fue de sólo 10 por ciento. Como contrapartida, la canasta básica de alimentos creció 89 por ciento, a la vez que el Indice de Precios para el Consumidor (IPC) tuvo un alza de 55 por ciento. Esto claramente deja al desnudo el poco sustento de la declaración de Roberto Lavagna en el sentido de que «dólar alto no significa salarios bajos».

El alza de precios que disparó la devaluación generó esta fuerte pérdida del poder adquisitivo que se palpa también en los elevados índices de pobreza.

• Poca ayuda

Levemente mejor les fue a los empleados con salarios medios registrados, cuyos ingresos son hoy 46 por ciento superiores que en diciembre de 2001. Los datos mencionados pertenecen al último informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), que dirige Osvaldo Giordano, donde se asegura que la salida de la convertibilidad no ayudó a solucionar problemas como «la mala recaudación de impuestos, del derroche o la asignación con poco sentido de los recursos y la incapacidad de generar un clima favorable para que el sector privado invierta y genere empleos de calidad». Estas son sus principales afirmaciones:

• Desde diciembre de 2001, el índice de precios al consumidor creció 66 por ciento, pero con un aumento de precios que no fue parejo para todos ya que entre los más pobres, donde los alimentos explican la mayor parte de los consumos, el crecimiento de los precios se estima en 89 por ciento.

Los salarios han crecido muy por debajo de la inflación hasta junio de este año, 46 por ciento, donde nuevamente la situación no es igual para todos, ya que entre los asalariados en negro, típica inserción laboral de los pobres, el crecimiento de las remuneraciones apenas llega a 24 por ciento.

• En el caso de las jubilaciones promedio, la suba es de 33 por ciento, pero, sin embargo, para quienes no se beneficiaron con los aumentos sobre el mínimo, el ajuste apenas llega a 10 por ciento y quienes tienen haberes supe riores a 1.000 pesos no tuvieronprácticamente modificaciones.

Medido en términos de canasta básica de alimentos, los asalariados en negro perdieron 34 por ciento de su poder de compra y los jubilados que están cerca del haber mínimo, 42 por ciento. Esto muestra hasta qué punto los pobres están financiando la mejora en las cuentas fiscales y la protección de algunas empresas, con lo que se trata de un ajuste que además de ser socialmente muy injusto es poco sustentable.

Dejá tu comentario