16 de abril 2002 - 00:00

Swift se quedó con Las Lilas

El mercado de la carne argentina parece haber iniciado una franca recuperación luego de la epidemia de la fiebre aftosa. De hecho, ya comenzaron los movimientos entre empresas, con miras a una actividad que mejorará sus márgenes de rentabilidad en comparación con el año pasado.

La noticia de que Swift compró la marca Cabaña Las Lilas, conocida oficialmente ayer, abona la teoría de que luego de la devaluación mejoró la competitividad para algunos sectores, por caso, los exportadores de carne, quienes también lograron que el gobierno gravara con la alícuota más baja -5%- los derechos de exportación.

•Optimismo

Carlos Oliva Funes compró Swift en el '99, junto con un grupo de inversores, entre ellos, el JP Morgan. Desde entonces, planteó expectativas optimistas pese a que la cadena de ganados y carnes se encontraba deprimida por los problemas sanitarios internos y externos. Pero Swift concentra sus ventas, hasta ahora, en los productos termoprocesados que no fueron vedados en Europa ni en Estados Unidos, ya que, por su elaboración, no hay manera de que transmitan enfermedades. De esta forma, la empresa facturó u$s 160 millones el año pasado, de los cuales 65% correspondió a exportaciones y 35% al mercado local, manteniendo el liderazgo entre las exportadoras locales. Ahora, Swift busca ampliar su participación en el consumo doméstico apuntando al desarrollo de lo que especialistas llaman el «futuro de la carne»: la venta de «carne con marca». En este segmento, la marca Cabaña Las Lilas es el emblema de calidad y valor, donde en los '90 supo liderar el mercado más sofisticado de cortes de alto valor. Luego, la recesión que afectó el consumo, por un lado, y la aparición de otras «marcas» vinculadas a razas (Hereford, Angus) generaron competencia mientras en el mercado interno algunas turbulencias económicas hacían agua en algunas empresas del sector. De esta forma, Cabaña Las Lilas se encontraba en poder de Friar, un frigorífico con sede en Reconquista que reabrió recientementeque también supo liderar las ventas en el mercado interno pocos años atrás. Friar se había quedado con la marca luego de su unión con Nutryte, empresa que controlaba Las Lilas desde sus inicios, junto con el grupo de Estancias y Cabañas que había creado el empresario Octavio Caraballo.

Si bien existe un acuerdo de confidencialidad entre Friar y Swift para resguardar el monto de la operación, conocedores de este tipo de negocios indican que «generalmente se calcula el valor de la facturación por dos», aunque también se evalúan otros factores como posicionamiento de la marca en el momento de la operación. Cabaña Las Lilas facturó el año pasado u$s 6 millones, sustentada en la venta de carne envasada al vacío que se coloca en España, Brasil, Chile, Alemania y Francia. Según los cálculos usuales, la marca valdría u$s 12 millones, un valor considerado demasiado alto para las condiciones del mercado local, donde la demanda se registra en descenso. Por eso, había quienes ayer consideraban que podría haberse pagado entre u$s 5/7 millones.

Desde Swift, Carlos Oliva Funes indicaba ayer que cuentan con una estrategia de distribución que hará posible duplicar la facturación en un año. La compra de la marca permitiría a la empresa ingresar con más fuerza en un nicho que gana espacio en los más exigentes mercados internacionales.

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