El gobierno cedió, y los trabajadores del Banco Central levantaron la huelga de tres días. Consiguieron un aumento de salarios de $ 400 retroactivos al 1 de noviembre, además de la promesa de que efectivizarán a 200 trabajadores contratados. La suba de salarios que Néstor Kirchner dio hace poco más de un mes a empleados públicos desató los reclamos gremiales no sólo en las administraciones provinciales, sino en organismos autónomos, como el Banco Central. La medida presidencial complica a todos por el mayor gasto y plantea una contradicción: ¿cómo puede pedir un gobierno gastador responsabilidad fiscal a las provincias si las desequilibra con decretos de aumentos salariales? Los gobernadores saben que en el futuro pueden quedar expuestos a medidas de esta clase que afectan sus cajas, porque el Presidente es propenso a realizar gastos permanentes con recursos que son transitorios.
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