Caminos cortados, reales y metafóricos, en una tarde donde se hallaban los piquetes pidiendo liberar a un detenido y cortando vías de acceso, en tanto el mercado bloqueaba sendas para conseguir oxígeno económico: con un nivel dólar de $ 2,60, que aterraba.
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Con semejantes parámetros, sociales y financieros, la Bolsa otra vez realizó la hazaña de: A) abrir sus puertas. B) Conseguir gente para armar plazas, C) y unir las puntas para llenar minutas. En tanto, en lo que hacía a papeles locales actuando como ADR en los Estados Unidos, la fecha era desgastante. Dos escenarios, dos mundos, dos microclimas, con un contexto regional donde los demás mercados transitaban todos la línea roja. Y en la Argentina...
Lo único entendible era para trascender las murallas y liberarse dinero acorralado, porque encontrar una suba de indicadores con semejante ambiente y tarde de perros, no encaja en ningún análisis sensato. El volumen del día se situó en los $ 37 millones, con $ 10 millones en los CEDEAR, esto dejaría alrededor de unos 10 millones de dó-lares en la actuación de plazas locales. Bastante, según lo anterior, pero siempre poco para darle seriedad a las cotizaciones. El Merval clásico subió 1%, pero el Burcap lo hizo hasta 3% y el de la Bolsa, también. Nada coincide con nada, hay eslabones sueltos en una cadena que solamente se ve unida por el temor creciente que recorre el país en todos los órdenes: a medida que ya no hay orden en ninguna parte. Anarquía pura de movimientos, de conductas, de pronósticos de todo tipo...
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