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La razón de este resurgimiento de las oficinas como negocio para inversores tiene que ver con la necesidad de empresas que han retomado su actividad «a full» y el encarecimiento de los valores de venta de los espacios para vivienda. Se da la paradoja hoy de que el alquiler mensual por metro cuadrado de una oficina «triple A» (máximo nivel) cuesta poco más que hacerlo en un departamento de dos ambientes en Barrio Norte. «Hoy los costos de construcción siguen siendo interesantes en dólares, porque las materias primas y los salarios están pesificados; por eso no se justificarían los precios en dólares que se están pidiendo por terrenos, departamentos y casas», dice Carlos Wagner, flamante presidente de la Cámara Argentina de la Construcción.
¿Esto hará que los inversores vuelvan a construir oficinas? Por ahora, dicen los expertos, el mercado no ha reaccionado ante la nueva demanda que --más tarde o más temprano-comenzaráa producirse. Por eso, por ahora, no hay nuevos emprendimientos en marcha en lo que hace a oficinas (en contraste con lo que sucede en el sector vivienda), pero esto no debería tardar en producirse.
Ignacio Aguirre Céliz, de la inmobiliaria CB Richard Ellis, aporta un dato sorprendente:
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