"Sobre la tela de una araña." Así reza la canción infantil y así parece estar meciéndose el mercado. Tanto se puede venir a pique de un momento para otro, como puede salir volando pleno de euforia juvenil y terminar aterrizando mucho más adelante. Como resultaba casi cantado, las primeras operaciones arrancaron con el mercado apostando a la suba de la mano de los números que había anunciado Cisco luego del cierre del martes. El Dow inició el día ganando 2,24 por ciento, en tanto el NASDAQ subía poco más de 3,09 por ciento. Sin ningún disparador concreto, más allá de la creciente propensión que parecen estar mostrando los inversores a realizar cualquier ganancia apenas está en sus manos (con las fuertes oscilaciones que está teniendo el mercado, es muy fácil perder lo que no se aprovechó apenas estaba a tiro), a la media hora se había retrocedido casi todo lo ganado, y para las 14, cuando las blue chips perdían 0,71 por ciento y las acciones tecnológicas 1,27 por ciento, se marcaba el mínimo de la rueda. De ahí en más, un rally de última hora recalentó las cosas y, para cuando sonaba la campana de cierre, el promedio industrial quedaba en 8.456,15 puntos, mostrando una mejora de 2%, y el NASDAQ subía 1,7%. Para ser sinceros, ninguna noticia justificó ni la suba inicial, ni la baja posterior, ni el rally final, más allá de la propia dinámica de los inversores. Algunos volvieron a citar un posible recorte de tasas por parte de la Fed para justificar el saldo alcista. Esperemos que si son muchos los que entran a apostar por esto, no sean desilusionados por Alan Greenspan, que estos días parece tan preocupado por su nombramiento como "caballero" de la Corona británica como por la economía norteamericana.
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