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26 de junio 2008 - 00:00

Un muy anormal día muy normal

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Curiosa reacción del mercado al accionar de la Fed (o mejor dicho, a su "no accionar"). La mañana había comenzado con cierto optimismo, haciendo que los 30 papeles más populares se negociaran hasta pasadas las dos de la tarde sin grandes cambios y con una mejora promedio de medio punto porcentual (el S&P500 que finalmente subió 0,58 por ciento ganaba más de 1,1% y el NASDAQ que trepó 1,39% redondeaba 1,7%). No es que sea algo realmente extraordinario que las acciones suban y bajen (o bajen y suban) inmediatamente después que la Reserva Federal anuncia alguna de sus decisiones (se ajustan carteras y esto genera un incremento de la volatilidad y volúmenes). Pero como decimos, estos vaivenes suelen darse y corregirse en el espacio de pocos minutos. Ayer en cambio, tuvimos el clásico accionar que una hora más tarde parecía resolverse con una suba que llevaba a que el Dow ganara 0,98 por ciento (el S&P500 1,4% y el NASDAQ 2,24%). A partir de ahí sobrevino un desplome que media hora más tarde veía a las blue chips transitar del lado perdedor por primera vez en la jornada, y cuando sonaba la chicharra de cierre más por casualidad que por cualquier otra cosa se estacionaba en 11.811,83 puntos avanzando un tímido 0,04 por ciento. ¿Por qué el "delay" (demora) o si se quiere, la reacción final? El derrumbe de las acciones financieras podrían explicar algo (el desplome de Boeing, ocurrido en las primeras horas, no), pero con ello entraríamos en un argumento circular (¿el huevo o la gallina?).

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Los pocos datos de la "macro" (antes de mediodía) fueron casi irrelevantes, siendo tal vez lo más destacable el casi 2 por ciento que retrocedió el precio del petróleo (lo peor de la rueda pasó por el sector energético) ya que el dólar apenas si se movió -0,01% frente a las principales monedas. ¿Y la Fed? Ni su decisión de no modificar las tasas, ni el comunicado tras esa decisión puede decirse que sorprendieran realmente a nadie. Nos queda entonces la vía de mirar hacia delante, esto es: que el mercado intuye algo que nosotros no, o que sobre reaccionó. Veremos.

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