Las principales plazas bursátiles fueron afectadas por la incertidumbre respecto a la situación en la UE. El Dow Jones retrocedió 0,5%, el S&P500 0,6% y el Nasdaq 0,4%. Fráncfort perdió 2,6%, París 2,2%, Milán 2,7%, Londres 0,3%, Madrid 1,9% y Atenas 1,2%. En Asia, Tokio ganó 1,9%.
Las principales bolsas mundiales cerraron en baja, inquietas por el futuro de Grecia y de Italia, en un clima generalizado de incertidumbre en la zona euro que el encuentro del G20 en Cannes (Francia) no logró disipar. En la bolsa de Nueva York el Dow Jones perdió 0,51% y el Nasdaq 0,44%.
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"No es la situación económica lo que cuenta, sino Europa, que continúa hundiendo" a la plaza neoyorquina, explicó Peter Cardillo, de Rockwell Global Capital.
Antes habían caído las plazas europeas: Fráncfort perdió 2,72%, París 2,25%, Milán 2,66% y Madrid 1,33%. Fuera de la zona euro, la bolsa de Londres cedió 0,33%.
La anulación del referendo en Grecia permitió a los parqués abrir en alza. Sin embargo no fue suficiente, y la situación se degradó ante una serie de problemas: la moción de confianza del gobierno griego en Atenas, la desconfianza hacia Italia, las inquietudes sobre los bancos, o el dato decepcionante de creación de empleo en Estados Unidos.
"Los inversores están agotados al final de esta semana, y prefieren vender ante este cóctel de incertidumbres", indicó Yves Marçais, vendedor de acciones en Global Equities. Según señaló, los flujos de ventas fueron muy importantes.
"La incertidumbre política ha vuelto a dominar, los inversores han optado por la prudencia y han tomado los beneficios realizados en los últimos días", explicó a la AFP Andreas Lipkow, analista en MWB Fairtrade.
Otra gran fuente de inquietud es la capacidad del gobierno italiano de afrontar su crisis de deuda.
El rendimiento del bono italiano a diez años alcanzó un nuevo récord histórico a 6,404%, prueba de la desconfianza aguda de los inversores, así como la prima de riesgo, que escaló cerca de los 460 puntos.
Pese a la adopción este verano de medidas de austeridad que se suponen deben permitir reequilibrar el presupuesto italiano en 2013 y reducir una deuda astronómica del 120% del PIB, los mercados no parecen creer en la capacidad del gobierno de afrontar la crisis.
El G20, que concluyó este viernes su cumbre de dos días en Cannes, decidió poner a Italia bajo vigilancia del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea, para certificar la aplicación de las medidas anticrisis del país.
Prueba de la incertidumbre que pesa sobre ese país, el jefe del gobierno, Silvio Berlusconi, reconoció que el FMI "ofreció fondos a Italia", cosa que Roma rechazó por considerarlo innecesario.
Los valores bancarios europeos sufrieron especialmente en la sesión de este viernes, sobre todo los bancos identificados como "sistémicos" por el Consejo de Estabilidad Financiera (CEF), que les exige que aumenten su ratio de fondos propios para hacer frente a eventuales pérdidas.
Concretamente, en Fráncfort, la acción de Commerzbank perdió 6,33%, víctima de la depreciación masiva de su cartera de títulos soberanos griegos. En el tercer trimestre, el banco sufrió una pérdida neta de 687 millones de euros, mayor de lo previsto.
En Italia, UniCredit perdió 6,55%, Banca Popolare di Milano 5,97% e Intesa Sanpaolo 4,81%.
En la plaza de París, el banco Société Générale perdió 3,71%, mientras que BNP Paribas se dejó 3,26% y Crédit Agricole 0,83%.
En Madrid, el Santander cedió un 0,85%, y el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA), un 2,76%.
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