Unos 300 manifestantes prorrusos en Donetsk lanzaron piedras contra el edificio y un centenar de policías antidisturbios que defendía el lugar respondieron con granadas aturdidoras y gases lacrimógenos. Los manifestantes pegaron y desarmaron a los policías al grito de "¡fascistas! ¡fascistas!".
En claro estado de shock, los policías fueron desarmados y algunos abandonaron el lugar llorando. El ataque ocurrió al finalizar una manifestación prorrusa de unas 10.000 personas en esa ciudad de un millón de habitantes, que los separatistas reivindican como la capital de "la república de Donetsk".
Los rebeldes prorrusos, hostiles al poder instalado en Kiev tras la caída del presidente Viktor Yanukóvich a fines de febrero, siguieron estos días extendiendo su control sobre una serie de ciudades del este. Ya tienen bajo su mando lugares estratégicos como alcaldías, comisarías y servicios de seguridad en más de una docena de ciudades.
El miércoles, Turchinov señaló que el Gobierno de Kiev ya no tiene poder en las regiones de Lugansk y Donetsk. "Ahora la principal labor es evitar que los terroristas controlen otras regiones", aseveró. Además, acusó a las fuerzas de seguridad de no cumplir su deber. "Los vigilantes del orden que traicionaron a Ucrania y colaboran con terroristas serán llevados ante la Justicia", aseguró. A las horas, salió publicado el decreto que orden el inicio del servicio militar obligatorio.
Rehenes
Los militantes prorrusos mantienen retenido desde hace casi una semana a un grupo de observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación Europea (OSCE). Después de días de negociaciones infructuosas, la jefa del Gobierno alemán, la canciller Angela Merkel, pidió al presidente ruso, Vladímir Putin, que ayude a la liberación de esos observadores, secuestrados en Slaviansk, en el sureste de Ucrania. Putin le contestó a Merkel que Kiev debe retirar "las unidades militares de las regiones en el sureste de Ucrania" y debe abrir un "diálogo nacional", según un comunicado del Kremlin.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció por su parte que está dispuesto a aumentar la ayuda que aprobó de 17.000 millones de dólares a Ucrania en caso de que dicho país perdiera parte de su territorio y sus dificultades económicas aumentaran.
En Slaviansk, bastión rebelde prorruso del este de Ucrania de 110.000 habitantes, las negociaciones para liberar a los observadores de la OSCE parecían estancadas. "No hay novedades", indicó la vocera de los rebeldes, Stella Jorosheva, quien afirmó sin embargo que el ambiente de las conversaciones era "amistoso". El equipo de los secuestrados está compuesto por siete extranjeros y cuatro ucranianos.
| Agencias DPA, AFP y Reuters |


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