20 de enero 2016 - 00:00

Adiós al premiado autor francés Michel Tournier

 El escritor francés Michel Tournier murió anteanoche a los 91 años. Uno de los autores más destacados de Francia, Tournier logró renombre internacional con su obra "El rey de los alisos", ambientada en Prusia oriental durante el nazismo, que le valió el Premio Goncourt en 1970 (la novela fue publicada en la Argentina por editorial Sudamericana). "Escribir es como una artesanía. Yo soy un artesano de la literatura. No es una necesidad interna, para nada. Podría dejar de hacerlo sin problemas", dijo el escritor, conocido por sus múltiples declaraciones provocativas. Entre ellas, Tournier reclamó la pena de muerte para mujeres que hubieran abortado, lloró la caída de Alemania oriental

El autor de "Gaspar, Melchor y Baltasar" tenía 76 años cuando predijo su muerte para el año 2000, ya que como su padre y su abuelo habían muerto a esa edad, él creía que debía seguirlos. "Setenta y seis años es una edad excelente para morir. ¿Para qué seguir más tiempo en este mundo?", dijo en una entrevista. Sobrevivió, sin embargo, tres lustros. Con su predilección por los elementos míticos y la lengua alemana, el hijo de un matrimonio de germanistas se convirtió en un automarginado de la literatura francesa. En su obra autobiográfica "El viento paraclito", Tournier habló de la ocupación de la casa de sus padres por los alemanes.

Entre sus obras figuran "Gilles y Juana", publicada en 1983, sobre el asesino de niños Gilles de Relais y la heroína nacional francesa Juana de Orleans, que durante una época fueron compañeros de lucha, además de "El urogallo", "Medianoche de amor" y "Los meteoros". "Hay mucha gente que me odia por mi obra, porque soy un clásico y al mismo tiempo escribo cosas inauditas. Eso no pega. Pertenezco a la Académie Goncourt. Eso es como si fuera un mueble en el museo de la literatura. Pero escribo cosas que hacen que a las personas se les paren los pelos de punta cuando las leen. Y no entienden cómo se puede ser las dos cosas: un clásico y un alborotador", dijo también. Poco sociable, Tournier detestaba las grandes urbes y se trasladó a Choisel, un pueblo de cien habitantes al sudoeste de París, donde vivía en una casa parroquial.

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