5 de septiembre 2014 - 00:00

Ahora las ballenas se pueden ver también bajo el agua

La maqueta muestra cómo una parte de la nave queda sumergida bajo el agua.
La maqueta muestra cómo una parte de la nave queda sumergida bajo el agua.
La experiencia de ver una ballena bajo la superficie y ser también observado por ella a menos de un metro de distancia es realidad para el turista por primera vez en Golfo Nuevo, Chubut, con la puesta en servicio del único semisumergible del mundo para este tipo de avistajes, construido totalmente en la Argentina.

Y luego de unos días en que el clima no fue bueno para los paseos náuticos, pasadas las vacaciones de invierno, el Yellow Submarine comenzó con sus excursiones con lleno total. Se trata de una nave con medidas de superficie similares a las de las que cotidianamente parten de Puerto Pirámides para los avistajes, y pintada de amarillo (como lo indica su nombre en inglés), aunque bajo el agua tiene un volumen mayor, con un calado superior a los dos metros.

sin precedentes

En ese espacio y entre los dos pontones laterales que son sus flotadores, se dispuso una cabina para pasajeros con 50 asientos, 40 de ellos junto a una ventana de vidrio para observar las ballenas francas australes en condiciones sin precedentes para el turismo.

El buque da a los pasajeros la posibilidad de circular libremente entre la parte sumergida y el sector al aire libre, para ver a los cetáceos también en la superficie. Desde abajo, además de observar a estos gigantes del mar se puede también escuchar los sonidos que emite, ya que la nave cuenta con hidrófonos de última generación.

El semisumergible fue construido en el astillero Federico Contessi (Mar del Plata), totalmente en acero naval soldado, mide unos 15 metros de largo por cuatro de ancho y es propulsado por dos motores de 275 HP cada uno, que le dan una velocidad máxima de seis nudos.

El director del proyecto, Héctor Resnik, comentó que "la ventaja respecto de las naves de superficie es que no se debe esperar a que las ballenas emerjan para avistarlas, ya que la curiosidad de estos mamíferos hacia los humanos los lleva a acercarse a las ventanillas submarinas".

Puerto Pirámides -pese a su nombre- no tiene puerto ni muelle, porque al ser Reserva Natural Provincial y Patrimonio Natural de la Humanidad, no se pueden hacer nuevas construcciones, por lo que el abordaje del barco se reaiza de diversas maneras. Una de ellas es como lo hacen las otras naves de avistajes: se sube por escaleras al barco, que está sobre un tráiler que es empujado luego al agua con un tractor; la otra es que aborden un bote semirrígido en la costa y los visitantes sean llevados hasta el semisumergible, anclado frente a la ciudad.

Sobre la idea de crear este servicio, Resnik contó que hace más de 20 años, cuando trabajaba para una empresa de avistajes en Pirámides y todavía estaba permitido bucear con las ballenas, "ya entonces pensaba en la posibilidad de una embarcación para que todos pudieran ver el espectáculo. Con el tiempo descubrí que existían semisumergibles similares al que se necesitaba acá en Península, y viajé para ver cómo eran a Australia en 2009, a Saint Barths en 2012, y finalmente pudimos adaptar la idea a la necesidad local y llevarla a la realidad con nuestra industria naval argentina", añadió. Para definir la experiencia, Resnik comentó que "es otro mundo allá abajo, es como verlas buceando. Las ballenas pasan a 30 centímetros del vidrio, muy curiosas; es claro que ellas también nos están mirando".

En ese sentido, este buzo y capitán de barcos, que desde 2008 tiene una concesión para avistaje de ballenas, anunció que para el verano, cuando pase la temporada, realizará "avistaje de lobitos marinos frente a Madryn, ya que también son animales muy curiosos y amistosos".

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