27 de marzo 2012 - 00:00

Aleandro, una exacta y vívida María Callas

Rodeada por un sólido elenco de actores-cantantes, Norma Aleandro devora el escenario desde su primera aparición, tal como sucedió hace 16 años, cuando estrenó este espectáculo también dirigida por Agustín Alezzo.
Rodeada por un sólido elenco de actores-cantantes, Norma Aleandro devora el escenario desde su primera aparición, tal como sucedió hace 16 años, cuando estrenó este espectáculo también dirigida por Agustín Alezzo.
«Masterclass», de T. McNally. Adap: Masllorens-González del Pino. Dir.: Agustín Alezzo. Int.: N. Aleandro, C. Gómez, L. Gandolfo, M. Gómez, H. Argüello, S. Rosso. Esc. y luces: T. Egurza (Teatro Maipo).

Entre fines de 1971 y mediados de 1972, es decir luego de su retiro de los escenarios y su estrepitosa caída emocional, María Callas, la soprano que cambió para siempre la historia de la ópera y del canto, brindó una serie de clases magistrales en la Juilliard School de Nueva York. Las grabaciones de aquellas sesiones son un legado invalorable: por un lado testimonian el deterioro de una voz extraordinaria, al tiempo que muestran el oído implacable, el rigor musical y la inteligencia que hicieron de ella una artista fuera de serie, y permiten asomarse a «la cocina» de algunos de sus grandes roles.

Inspirado en ese hecho real, el dramaturgo estadounidense Terrence McNally creó una magnífica pieza teatral llamada precisamente «Masterclass», estrenada aquí en 1996 por Norma Aleandro, con dirección de Agustín Alezzo. Dieciséis años después, la dupla retoma el desafío, en la misma sala y con una expectativa no menor a la que suscitó en su momento.

Como en aquel entonces, es imposible concebir una composición más exacta y vívida de Callas. Al igual que la mítica soprano, Aleandro devora el escenario desde su primera aparición y hace creíbles incluso los momentos más «golpebajistas», como el monólogo donde recuerda el cruel abandono de Aristóteles Onassis, su gran amor. La fuerza de esa mujer que tuvo que luchar contra sus propias limitaciones y contra un entorno adverso y al mismo tiempo la extrema vulnerabilidad interior que propició su caída están plasmadas en cada gesto y mirada de Aleandro, en cada inflexión de su voz, al punto de que el espectador apenas advierte que no canta, como sí lo hizo Callas en sus clases.

Un sólido elenco de actores-cantantes minuciosamente preparado por Alezzo -con el asesoramiento vocal de Susana Naidich- secunda a la actriz: las sopranos Carolina Gómez y Lucila Gandolfo (alternándose como la ingenua Sophie de Palma y la altanera Sharon Graham) y el tenor Marcelo Gómez (de magníficas condiciones como el carismático Anthony Candolino. Es difícil juzgar su desempeño vocal considerando que la trama requiere que los encargados de encarnar a los alumnos sean precisamente estudiantes, y una interpretación impecable tornaría inverosímiles -o decididamente crueles y caprichosas- las observaciones de la protagonista. El pianista Santiago Rosso (Manny Weinstock) brinda un sustento musical perfecto y refinado, mientras que Hugo Argüello compone inmejorablemente al malhumorado Utilero. Los rubros técnicos (perfecto vestuario de Gino Bogani para Aleandro y de Pablo Battaglia para el resto del elenco), escenografía y luces de Tito Egurza y diseño de sonido de Guillermo Perulan procuran el complemento material y sonoro adecuado.

Las situaciones que la obra propone, como la soberbia de cantantes que desconocen aspectos básicos de la música que pretenden interpretar, pueden parecer extrañas al espectador «virgen», pero quienes transitan ese mundo saben que son a todas luces reales y cotidianas, y las respuestas que el texto propone, si bien inspiradas en el pensamiento de Callas, son axiomas insoslayables y extensibles a todas las artes; es por eso que «Masterclass» es una realización que ningún artista debería dejar de ver, y la presente reposición es la oportunidad perfecta.

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