4 de marzo 2011 - 00:00

Alejandro Sanz llena el Luna Park con sus melosas melodías

Alejandro Sanz: un recital caluroso, a pedido de sus múltiples admiradoras que lo siguen allí donde se presente.
Alejandro Sanz: un recital caluroso, a pedido de sus múltiples admiradoras que lo siguen allí donde se presente.
Gira «Paraíso express». Actuación de Alejandro Sanz (voz, guitarra). Con Mike Ciro (guitarras, dir. musical), Alfonso Pérez (guitarras, piano, coros), Carlos Martín (percusión, vientos), Chris Hierro (teclados, coros), Nathaniel Townsley (batería), Armand Sabal-Lecco (bajo), Jan Ozveren (guitarras), Sara Devine (coros) y Txell Sust (coros). (Luna Park, 2, 3, 5 y 6 de marzo).

Muy poco queda ya de aquel artista flamenco que solía incluir en sus conciertos un tiempo para el cante y las guitarras españolas. Ahora, apenas un momento a la hora de los bises, con él mismo al piano, da cuenta de un cantante cuya historia habría sido muy diferente si hubiera elegido por el camino de la música andaluza. Quizá, aquel cantante más sentido, más profundo, más íntimo habría cosechado más prestigio -imposible saberlo con certeza de todos modos-, pero con seguridad no hubiera alcanzado, ni remotamente, este grado de popularidad que le permite vender millones de discos en toda Hispanoamérica o llenar a placer cuanto espacio se le presente.

Alejandro Sanz es, mirado desde el negocio de la música -al que se ha entregado con sumo gusto- un baladista latino. Sus melodías, su modo de presentar la banda, sus letras, su sonido -pese a algunos toques ibéricos- lo asemejan a tantos otros artistas de su género.

Y como tal es un señor que seduce a las mujeres hasta la locura, que le canta casi exclusivamente al amor con textos que apuntan directamente al corazón de las fanáticas y melodías que van en esa misma dirección de efectismo -algunas canciones, como la más reciente «Looking for paradise» es prácticamente un jingle publicitario-, con una sonrisa eterna de dientes generosos capaces de hacer suspirar a los miles de chicas que pueblan el Luna Park, con una banda que toca respetuosamente un sonido de digestión fácil -que no logra romper siquiera el solo roquero «pour la gallerie» del guitarrista y director Mike Ciro.

El español mezcla temas de distintos discos y épocas; y en su lista con una veintena de canciones incluye casi todas las de su último álbum, «Paraíso Express», cuya gira concluirá en Argentina y que lo trajo por segunda vez a nuestro país. No hay mucho más entonces para agregar. Sanz es un cantante que conoce su oficio, que sabe manejar a las multitudes, que acomoda inteligentemente su repertorio y que sabe pegar en el lugar y el momento justos. Con eso le alcanza y no se exige mucho más. Y sus fans, que volverán a colmar cada una de sus presentaciones, no admitirán ningún cuestionamiento; también como siempre.

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