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19 de diciembre 2018 - 00:02

Más inversiones, más certidumbre y financiamiento

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Argentina arranca un 2019 con clima de campaña y eso genera nuevos espacios para marcar agenda. Entre los temas pendientes del 2018 quedaron la necesaria reforma laboral y políticas que incentiven el consumo, ante la caída consecutiva anual de las ventas minoristas pymes. Pero en el medio de esa coyuntura y del descenso de la actividad industrial, hay algunas buenas noticias al menos por ahora: el año termina con calma y un tipo de cambio competitivo. Y esto no es condición suficiente pero sí necesaria para activar la inversión o planificar nuevos negocios en el país. Según la última encuesta cualitativa industrial que hacemos mensualmente en CAME entre 300 industriales pymes de todo el país, el 54% de los empresarios consultados cree que la reactivación en su fábrica comenzará recién a partir de julio. Lo bueno es que el 83% de los empresarios vemos que en 2019 sí habrá reactivación. La economía del año próximo trae otros motivos para ser optimistas, como la evolución esperada en las exportaciones agropecuarias, que crecerán significativamente de la mano de una muy buena cosecha. Ingresarán divisas al sector que se derramarán al resto de la economía rápidamente y esperamos que impulsen el consumo y la producción. Argentina volverá a atraer nuevos proyectos en ese sector, y sabemos que el agro tiene efecto multiplicador sobre las pequeñas y medianas empresas de muchos sectores. Pero aún nos falta cambiar la cultura exportadora para que las pymes se animen a insertar bienes y servicios en el mundo, por eso acompañamos la decisión del Gobierno de convertir esta visión en política de Estado.

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Estabilidad

El Gobierno dejó muy en claro que la estabilidad macroeconómica es un objetivo innegociable en sus políticas. Para los empresarios eso tuvo un enorme costo, que fue la caída en la actividad, la pérdida de rentabilidad, la descapitalización de nuestras firmas. Y todas las dificultades que estamos atravesando hoy. Por eso cuando miramos hacia el año que viene, esperamos que esta estabilidad lograda con tanto sacrificio, comience a mostrar sus beneficios. Deberían ingresar inversiones, deberíamos tener más certidumbre para hacer negocios, o financiamiento para empujar el ciclo. La cuestión es si todo eso se logra solo o se necesita de la mano visible del Estado impulsando un cambio en la tendencia económica.

Los empresarios creemos que el Estado puede acelerar la recuperación. Por ejemplo, negociando mejores condiciones de crédito con el sector financiero o aliviando la carga fiscal. Son políticas de bajo costo, que volverán en crecimiento, consumo, inversión, mayores negocios y empleo, con capacidad de compensar cualquier costo efectivo.

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