12 de junio 2014 - 00:00

Amenaza de caos hoy con un paro en aeropuertos de Río

Tras catorce años de obras, Dilma Rousseff inauguró otro tramo del subte en Salvador.
Tras catorce años de obras, Dilma Rousseff inauguró otro tramo del subte en Salvador.
San Pablo y Río de Janeiro - Las autoridades brasileñas temen que la inauguración del Mundial hoy en San Pablo se vea empañada por protestas, las que amenazan con repetirse durante el desarrollo de todo el torneo y en el resto de las sedes, por lo que movilizarán a 157.000 agentes de seguridad en todo el país en el marco de un gigantesco operativo que costará u$s 850 millones. Al cierre de esta edición, parte de esos temores amenazaban con concretarse, cuando los sindicatos anunciaban planes para paralizar hoy todos los aeropuertos de Río de Janeiro.

Esta situación, que las autoridades intentaban evitar anoche contra reloj, podría complicar gravemente la llegada a Brasil de miles de turistas y el traslado de éstos a las distintas sedes, incluida San Pablo, donde comenzará hoy la Copa. La huelga, para presionar por aumentos salariales, afectará el aeropuerto internacional de Galeao, la terminal para vuelos nacionales Santos Dumont y el aeródromo de Jacarepaguá, según el Sindicato Municipal de los Trabajadores del Sector Aéreo de Río de Janeiro (Simarj).

En los últimos meses, diferentes grupos amenazaron con salir a las calles durante la Copa del Mundo, que comienza hoy en San Pablo, para expresar su rechazo contra la organización del torneo y los elevados gastos de su celebración. A pesar de que la gran mayoría de los manifestantes demostraron una actitud pacífica, la actuación de pequeños grupos radicales -se hicieron conocidos los miembros de Black Bloc- que emplearon la violencia durante las concentraciones, logró acaparar la atención de los medios de comunicación nacionales e internacionales, y empañar así las legítimas reivindicaciones.

También pusieron en alerta a las autoridades que decidieron sopesar esa amenaza blindando las ciudades con un operativo de seguridad que le costó al Gobierno u$s 850 millones.

Cerca de 100.000 policías están patrullando las ciudades sedes y fueron desplegados 57.000 soldados en lo que es la mayor movilización de las fuerzas brasileñas del orden en la historia reciente. Los estadios serán protegidos con baterías de misiles tierra-aire mientras se creó una estructura de mando integrada entre las fuerzas armadas, la Policía y los servicios de inteligencia.

Además de las manifestaciones contra el Mundial, el Movimiento de los Trabajadores Sin Techo, profesores, policías, indígenas, entre otros, organizaron sus manifestaciones en las últimas semanas para captar la atención de las autoridades y poder negociar sus reivindicaciones laborales o sociales.

Tras llegar a acuerdos con diferentes grupos, el Gobierno espera menores manifestaciones, pero la gran preocupación ahora son las huelgas con las que diferentes sindicatos quieren aprovechar la inminencia del Mundial para fortalecer sus reivindicaciones, como la anunciada anoche por los trabajadores aeronáuticos.

Por lo pronto, los trabajadores del subte votaron anoche contra la reanudación de una huelga reprogramada hoy y suspendida el lunes. Sólo durante la primera jornada de la medida de fuerza hubo un embotellamiento récord de 209 km.

Agencias EFE, Reuters y ANSA, y Ámbito Financiero

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