Las autoridades están cada vez más preocupadas sobre el aumento del número de personas fallecidas y el lodo contaminado que fluye a través de dos estados debido al desastre.
El Gobierno estudia los permisos de la mina y se asegurará de que los dueños paguen por los costos de limpieza, dijo a periodistas en Brasilia la ministra de Medioambiente, Izabella Teixeira.
Analistas del Deutsche Bank estiman que el costo de la limpieza podría superar los 1.000 millones de dólares.
"Si son aplicables multas federales, las aplicaremos", aseguró Teixeira. "Habrá castigo y bajo las leyes brasileñas el medioambiente tiene que ser reparado".
Se trata de los comentarios más severos emitidos hasta el momento por un funcionario del Gobierno.
La ruptura de dos represas de la minera brasileña Samarco que contenían millones de metros cúbicos de lodo y desechos mineros provocó el jueves pasado una avalancha gigante que arrasó un pequeño poblado, con un saldo de ocho muertos, una veintena de desaparecidos y 631 personas sin hogar.
La advertencia oficial se conoció en momentos en que los presidentes ejecutivos de BHP, la mayor minera del mundo y con sede en Australia, y de la brasileña Vale, la mayor productora mundial de mineral de hierro, se apresuraron en asumir públicamente la responsabilidad por el hecho.
Entretanto, el temor a la ruptura de un tercer dique obligó ayer a evacuar más habitantes en la zona afectada.
El dique de la minera brasileña Samarco -propiedad a partes iguales de BHP Billiton y Vale- está siendo reparado por bomberos y por razones de seguridad habitantes del área fueron evacuados, informó la minera brasileña y el Gobierno de Minas Gerais.
| Agencias Reuters y AFP |


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