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Anuncian hoy otro polémico dato: la inflación de marzo
Ana María Edwin
El mes pasado el IPC arrojó un aumento del 1,2% tras haber marcado el 1% en enero. Si bien el nivel que reflejan las estadísticas oficiales no guarda relación con la sensación térmica de los consumidores ni con el comportamiento de los precios en general, han blanqueado la aceleración inflacionaria. En el primer trimestre de 2009 los precios al consumidor crecían a un ritmo del 1,5% en dicho período, con tasas mensuales inferiores al 0,6%. En cambio este año ya en el primer bimestre se acumuló un aumento del 2,2%, con lo que los primeros tres meses seguramente duplicarán el registro de 2009. Aunque el Gobierno y en particular el Palacio de Hacienda intenten amortiguar el malhumor de los consumidores bajo el pretexto de que se trata de «tensiones» de precios o mala fe de los empresarios, lo cierto es que la inflación se embarcó en un tren que ya va a una velocidad del 25% al 30% anual.
Esta tasa de inflación es completamente inconsistente con cualquier sendero de crecimiento sostenido y generadora de tensiones sociales.
Cabe tener en cuenta que la inflación real del primer trimestre está seriamente influenciada por el impacto del aumento de la carne y de la estacionalidad de frutas y verduras. Pero de no mediar el congelamiento de la mayor parte de las tarifas públicas el malestar social sería aún mayor, y por ende los reclamos sindicales.
En lo que va del año los precios que más afectaron los índices son alimentos y bebidas y educación, que aumentaron el 15% promedio en el trimestre, según los privados; luego les siguen esparcimiento, transporte y comunicaciones y atención médica, con tasas del 5% promedio. En menor medida, los precios de equipamiento para el hogar, vivienda y servicios e indumentaria, que registran una inflación del 2% promedio trimestral.

