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Asusta Europa con una tragedia griega si el país deja la moneda única
La jefa de Gobierno alemana, Angela Merkel, y su ministro de Relaciones Exteriores, Guido Westerwelle, hablan con asesores en el Parlamento. La canciller encabeza el plan para alertar a Grecia por la eventual salida del euro.
El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y el titular de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, realizaron las llamadas, que se suman a lo expresado públicamente por la canciller alemana, Angela Merkel, y por su ministro de Finanzas, Wolfgang Schaeuble, entre otras personalidades.
Los líderes europeos han llegado a la conclusión de que Grecia necesitará realizar una segunda elección y aspiran a ejercer suficiente presión sobre los políticos y los votantes para conformar una mayoría a favor del rescate.
En privado, las autoridades de la Unión Europea están alarmadas por las turbulencias que podrían generarse en la eurozona si Grecia se apartara de su plan de austeridad y cayera en cesación de pagos.
«Ciertamente, somos muy conscientes de la seriedad de la situación y estamos transmitiendo nuestro mensaje con mucha firmeza», dijo un funcionario de la UE involucrado en la coordinación de los llamados. «No somos los únicos, el mensaje está llegando desde todos lados», agregó.
Además de no dejar dudas entre los políticos griegos sobre la devastación que podría enfrentar el país, la intención es lograr que los votantes conviertan una segunda elección en una votación a favor o en contra del euro, produciendo un resultado más claro que los primeros comicios.
Los sondeos de opinión muestran que un 75-80% de los griegos quiere permanecer en el euro. El cálculo de la UE es que el deseo de mantener la moneda superará en última instancia la oposición al rescate y a sus medidas de austeridad.
Si los esfuerzos por formar una coalición de Gobierno fracasan, como parece probable, deberá realizarse otra elección a mediados de junio, con el 17 como la fecha más probable.
Eso deja cerca de un mes para que Bruselas y otras capitales europeas transmitan su mensaje a Atenas y al pueblo griego.
El alemán Schaeuble, un duro crítico de los incumplimientos de las metas de reformas por parte de Atenas, redobló la presión al decir que Europa y el Fondo Monetario Internacional seguían decididos a ayudar a Grecia, pero que el país no podía ser ayudado si primero no se ayudaba a sí mismo.
«Hay una clara determinación en la Unión Europea, en la zona euro y en el Fondo Monetario Internacional para hacer lo que sea necesario para ayudar a Grecia, pero si Grecia está dispuesta a hacer lo necesario, eso sólo lo puede decidir el pueblo griego», dijo. La postura oficial de los líderes europeos es que el plan de rescate no puede renegociarse, aunque en privado algunas autoridades en Bruselas están calculando cuánto dinero más se necesitaría si las metas de Grecia se aplazaran un año para suavizar la austeridad. La eurozona ejerció presión financiera sobre Atenas el miércoles, cuando el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera retuvo una porción de un próximo pago que debe realizar a Grecia en el marco del rescate.
Si bien no se dejó ver que la decisión haya sido coordinada o vinculada a la presión política que se ejerce sobre Grecia, el directorio del Fondo -conformado por los 17 países de la zona del euro- acordó desembolsar sólo 4.200 millones de euros de los 5.200 millones planeados.
«Los fondos restantes no se necesitan antes de junio y serán desembolsados dependiendo de las necesidades de financiamiento de Grecia», dijo el Fondo Europeo en un comunicado.
El jefe de este Fondo, Klaus Regling, aumentó la retórica al decir ayer que no se dará más dinero a Grecia hasta que los inspectores del rescate tengan posibilidades de realizar una visita al país.
La próxima visita del grupo de inspectores estaba programada para junio, pero ahora es improbable que ocurra antes de que asuma un nuevo Gobierno.
Agencia Reuters


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