19 de mayo 2010 - 00:00

Atractivo “Delirio gaucho” de la excelente Alejandra Radano

En «Delirio gaucho», Alejandra Radano recupera canciones olvidadas, combinando sin prejuicios, y bastante humor, épocas y estilos, sin descuidar nunca el aspecto musical.
En «Delirio gaucho», Alejandra Radano recupera canciones olvidadas, combinando sin prejuicios, y bastante humor, épocas y estilos, sin descuidar nunca el aspecto musical.
«Delirio gaucho». Actuación de Alejandra Radano (voz, actuación). Con Los primos Gabino (Nacho Cabello, Juan Pablo Esmok y Esteban Tibi Ruiz). Invitado: Facundo Ramírez (piano). (Clásica y Moderna, los lunes). 

«Delirio gaucho» es el nombre de un muy viejo tango de Alfredo Gobbi, uno de los padres fundadores del género. Pero es también el nombre que eligió la actriz y cantante Alejandra Radano (de destacada actuación en «Cabaret» y «Chicago», entre otros musicales) para bautizar a su propio delirio. Precisamente en ese tono transcurre una propuesta que tiene tanto de recital de canciones con estética de viejo café concert, como de concierto y de espectáculo teatral.

Radano fue a buscar al arcón de la historia musical argentina. Allí encontró una serie de canciones que habían quedado olvidadas, fuera por su dudoso valor artístico o porque sólo habían tenido sentido en el marco de las obras musicales para escena para las que habían sido creadas. Recogió milongas, tangos, valsesitos. Los mezcló en una suerte de cambalache sonoro, combinando sin prejuicios épocas y estilos. Y los organizó para ofrecer un show paródico y humorístico, aunque sin descuidar el aspecto musical.

Así pasan «Galopa de la cabeza» del uruguayo contemporáneo Esteban Klisich, el legendario español Alady y su disparatada «Neurastenia fatal», «Los pájaros de Hiroshima», que hiciera popular Ginamaría Hidalgo, «La guinda» de Eusebio Delfín (un músico y bon vivant cubano de la primera mitad del siglo pasado), «Palomita blanca» de Anselmo Aieta (pasada por el tamiz bizarro de «Envenenando palomas» de Tom Lehrer), un monólogo de Juan Verdaguer, la dificultad vocal de la chacarera «La oncena» (quizá el único momento «serio» del show), o «Andate con la otra» de Dizeo y Flores. Todo cabe en este espectáculo de Radano, que elige cantar desde un disfraz actoral, maneja su garganta con solvencia, divierte desde el grotesco y nos lleva a des-cubrir -en el sentido más puro de la palabra- canciones que estaban en lo más profundo del olvido.

El respaldo instrumental, prolijo y profesional, está a cargo del trío de guitarra «Los primos Gabino». El pianista Facundo Ramírez fue de la partida en la función que vimos para acompañarla en «La patotera» de Manuel Jovés.

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