Cristiano Rattazzi, CEO de Fiat Argentina, afirmó que «se va a tener que pagar en serio la luz y el gas; quizás algunos consumidores deban decidir si ahorran en esos insumos o se abstienen de meterse en una cuota para comprar un auto o un electrodoméstico».
El economista Marcelo Elizondo -ex ExportAr, hoy en su consultora DNI- afirmó por otra parte que «si la inflación en dólares es de 20%, el techo del aumento salarial debería ser del 18%. Sin embargo, para el exportador cualquier aumento es altísimo, y puede dejarla fuera del mercado». Sorprendió al afirmar que «no tenemos derecho a quejarnos de Brasil: sus exportaciones a la Argentina en 5 años crecieron el 70% y las nuestras hacia Brasil, un 130%».
La queja de Mauricio Macri por la bajísima temperatura imperante en los salones del Hilton tuvo eco en buena parte de los concurrentes a la Conferencia Industrial, que decidieron seguir las deliberaciones desde el lobby del hotel en el segundo subsuelo. Sin embargo, a media tarde ese ámbito también se convirtió en inhóspito: la rotura de un caño cloacal lo inundó de vahos hediondos. La reparación demandó una hora, pero los aromas permanecieron en el aire hasta el final de la jornada.
El economista Bernardo Klicksberg elogió largamente las políticas sociales del Gobierno, y reveló que hay «noventa países interesados en el subsidio a los niños». Por su parte el filósofo Santiago Kovadloff pareció responder a la unicidad prooficialista de los discursos: «No hay nada más peligroso que tener toda la razón. La posibilidad de cometer errores se atenúa si consensuamos las respuestas».
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